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Malena Contestí en su etapa como diputada nacional por VOX |
Hay personas brillantes a las que la iluminación les viene por fases. Cual burda adaptación de Darwin, progresan evolutivamente durante su vida. Mantengo la fe en que este sea el caso de Malena Contestí. Personalmente, las veces que he interactuado con ella siempre he encontrado a una persona correcta y educada, y me consta que brillantemente formada. No obstante, la ideología política no entiende de formación sino de perspectivas.
Empatizo
con ella, en la medida en la que comprendo su inclinación política. Sería absurdo
que la hija de un expresidente de un club de fútbol de Primera División (como
lo es el R.C.D. Mallorca) acabara pidiendo justicia social e impuestos
progresivos. Más aún, si su etapa formativa transcurre en las elitistas aulas
de Derecho de la universidad privada y jesuita de ESADE. No podemos decir de
ella que sea una cateta o inculta, por su brillantez académica pongo la mano en
el fuego. No obstante, la pregunta que para todos es obvia y más obvia aún la
respuesta es la siguiente: ¿al servicio de quién está puesta esa gran materia prima de
lucidez que atesora esta mujer?
Fue
Vox quien primero logró captar sus inclinaciones políticas, como era de esperar. Pero resultó
Malena ser una mujer de principios y rebelde, y a pesar de salir elegida como
diputada nacional por el partido de ultraderecha, pronto arremetió contra
ellos. En palabras suyas, exactas y literales, abandonó el partido acusándolo
de homófobo, demagogo, extremista, antisistema y proselitista totalitario.
Su lucidez le permitió ver el estercolero donde estaba chapoteando.
Sin embargo, su actividad política no amainó. Al contrario, libre de las ataduras de la actividad siempre enclaustrada que se realiza dentro de un partido de este calibre, se desató en los medios. Se convirtió en un arma arrojadiza contra el partido de Abascal por parte de la “derechita cobarde”. Actualmente aparece en diversos medios de comunicación, redes sociales y es una persona activa en la prensa política por su carácter rebelde e incontrolable.
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Malena Contestí |
Pero esto no significa haya encontrado refugio en la izquierda. De hecho, se le presuponen unas ideas antinacionalistas rozando la negación de la nación española y un credo aparentemente laico o inexistente. Esto chocaba frontalmente con el reaccionarismo conservador de VOX. Se considera así misma como liberal y exhibe orgullosa símbolos “anarcocapitalistas”, como lo es la serpiente. Acerca de la coherencia teórico-práctica del citado anarcocapitalismo no haremos mención en este texto, por mera displicencia personal.
Pues bien, en la mañana de hoy, la exdiputada se expresaba en los siguientes términos en sus redes sociales:
Gente del PSOE: ¿no sentís profunda vergüenza a estas alturas del partido al que pertenecéis?
- Gestión terrible.
- 52.000 muertos.
- Surf y buceo.
- Comunistas con vosotros.
- Abrazos con Bildu.
- Separatismo.
- Ridículos con Díaz Ayuso.
- Contradicciones continuas.
Ante
una breve respuesta negativa por mi parte, Malena procedió, como es habitual en
ella con educación y respeto, a cuestionar si no preferiría un PSOE que no
hiciera “estas cosas”. Con el mismo respeto con el que ella se ha referido a mí,
intentaré responderle en esta publicación y rebatir sus aseveraciones, en
cuanto estas se encuentran dentro de mis posibilidades. Iremos por partes:
Acerca de la “gestión terrible”.
Es
difícil valorar una gestión de una crisis que se expande de forma irregular por
el territorio. Solamente nos puede ayudar en ello el método comparativo.
Usándolo, podremos ver que si la gestión del PSOE es “terrible” es porque
existe otra gestión que es “beneficiosa”. Bien, entiendo que esta gestión que
ella propone como beneficiosa existe y como tal, es la que ofrece la
alternativa al gobierno: su oposición parlamentaria, es decir, el Partido
Popular.
Este
Partido Popular es el que gobierna siempre con apoyo de VOX, tanto en Murcia,
Andalucía o Madrid, entre otras. Pues bien, si la gestión estuviera en manos de
una coalición electoral del PP con VOX, un partido que en pleno apogeo de la pandemia,
votaba en contra de mantener el estado de alarma. Quería echar a los españoles
a la calle con un virus que mataba a 1.000 personas por días.
Pero
VOX no fue el único que ha votado que no al estado de alarma, siendo esta la
herramienta jurídica que permitía el control sobre la movilidad de los
españoles, garantizando el correcto cumplimiento de la Constitución Española.
El Partido Popular ha ido torpedeando el estado de alarma desde el 6 de mayo, donde
se desmarcó del gobierno votando abstención a la prórroga de dicha figura
constitucional.
Podríamos
en última instancia culpar al gobierno de las irregularidades acaecidas en el
pago de los ERTE. Pero sería incoherente e ingrato culpar de ello al partido
que está prorrogando y asegurando que los trabajadores españoles cobren a pesar
de no estar llevando a cabo su normal actividad laboral. Un partido, que además
está regulando el teletrabajo para garantizar puestos de trabajo con mayor
seguridad sanitaria y menor riesgo de infección, además de condiciones laborales
que se amolden a las necesidades y accesibilidad requeridas para su correcta
realización.
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Pablo Casado, líder del PP y socio de VOX |
Más
allá de ello, al culpar al gobierno de forma única y exclusiva, demostraríamos
una ausencia desmedida del funcionamiento del sistema político español. Haríamos
ver que pensamos que es Pedro Sánchez y el gobierno que dirige los encargados
de darle al botoncito que envía el salario hacia los trabajadores. Sin embargo,
es el SEPE quien coordina estas labores. Nada más lejos de la realidad, cuando
el SEPE es un organismo autónomo al gobierno, integrado por numerosos
funcionarios de carrera totalmente desligados de la adscripción militante a uno
u otro partido, los cuáles son trascendentes al paso de los partidos políticos.
Imaginen el número funcionarios existentes en una estructura que coordina las
políticas de empleo de un país con más de 45 millones de habitantes, y que
además funciona de forma descentralizada por poblaciones, comunidades autónomas
e incluso por distritos poblacionales.
El correcto
funcionamiento de los pagos por el ERTE no solo han sido responsabilidad de
esta administración pública española, separada y separable del gobierno, sino
que además tenemos que entender la responsabilidad social de las empresas. Las
empresas son las responsables de proporcionar la información adecuada y
requerible respecto de los trabajadores a su cargo, un fallo en ésta conlleva a
un bucle de errores burocráticos que desencadenan el impago, sobrepago o pago
aplazado de estos ERTE. Ante la crítica de la gestión de esta, podemos comprobar
como las empresas nunca son nombradas como responsables de esta cadena de movimientos
burocráticos que permiten que el ciudadano en ERTE reciba su remuneración. A mi
entender, fruto de la ideología de quiénes critican al gobierno: la defensa de
la patronal.
Acerca de los 52.000 fallecidos
En
este caso, me parece deleznable acusar de los desgraciados fallecimientos
provocados por el COVID al partido del gobierno, es decir, al PSOE. Pero más
allá de la consciente barbaridad que esto supondría, inflar los datos oficiales
es otra temeridad estadística sin base más allá que una mera comparación.
Basarse en la diferencia entre los fallecidos del año pasado respecto a los de
este año sería grosero, pues no tiene en cuenta los problemas derivados del
colapso sanitario que ha supuesto esta pandemia. Tampoco los riesgos asociados,
que son numerosos. Sería una falacia estadística contar como “muertos provocados
por el COVID” a la diferencia entre ambas cifras, pues no habría factor
relacional entre ambos. Para ser fiables nos tendremos que sujetar a las cifras
oficiales y estas cuentan en 30.000 fallecidos por COVID en toda España.
Sin embargo,
en el burdo y sucio juego de achacar los fallecidos al gobierno central,
podríamos seguir jugando y encontrar contradicciones sorprendentes que sigan la
misma pueril lógica. Por ejemplo, encontrar que en una región gobernada por la
derecha como es Madrid, los fallecidos componen casi un tercio de los
fallecidos totales en todo el país (9.000 fallecidos en Madrid,
aproximadamente). Podríamos achacárselo a una especie de hipercefalia de la
capital, sin embargo, una comunidad autónoma con un similar número de
habitantes como es Cataluña ha tenido aproximadamente la mitad de fallecidos.
Lo cual, nos haría pensar que el estado de la sanidad pública en Madrid ha
provocado este incremente de decesos.
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Ayuso en una de sus más lamentables facetas |
Si
nos vamos al control directo que ejercen las comunidades autónomas de la
sanidad, tras el fin del estado de alarma desde el 21 de junio, vemos como
Ayuso y Almeida tampoco salen beneficiados en cuanto a gestores de la pandemia.
Aproximadamente un mes después de que el gobierno cejara en el control absoluto
de la sanidad, la Comunidad de Madrid es la peor parada en todas las estadísticas
posibles: fallecidos, nuevos contagios, pacientes por camas en la UCI… Lo cual
nos demuestra la capacidad gestora que el Partido Popular atesora.
A
ello, podemos sumarle diferentes acciones que corroboran la tesis de la paupérrima
gestión del PP y lo perjudicial que podría haber sido tenerlos en el gobierno
en estos momentos de máxima crisis nacional. Entre estos hechos anteriormente
referidos podemos destacar la negativa de Díaz Ayuso a contratar más
rastreadores, gastar un millón de euros para contratar un mayor número de
profesionales eclesiásticos en los hospitales, incitar a la “Revolución del
Barrio Salamanca”, la celebración del cierre de IFEMA o la actual medida de
clausurar únicamente los barrios tradicionalmente obreros.
Vista
la incapacidad de encontrar una gestión alternativa más eficaz y beneficiosa de
la pandemia para España, he de asegurar que no es falaz que la gestión haya
sido nefasta o terrible como asegura la exdiputada Contestí. Dicho adjetivo
solo sería posible utilizarlo en el caso de la gestión del PP acerca del mismo.
Podríamos convenir, como de hecho se ha hecho desde la alta cúpula de dirección
del estado, en que ha habido errores de cálculo y aspectos mejorables en
determinadas decisiones, pero queda en manifiesto que es imposible de forma
técnica advertir en estos términos la gestión del PSOE.
En cuanto al surf y el buceo.
Creo
que hace referencia al modo en el que un miembro funcionario del estado
invierte su tiempo libre. Casualmente, dada su entrega, actitud y gestión, Fernando
Simón es valorado como positivo por el inmenso grueso de la población española.
En caso de tener alguna queja al respecto, podría usted dirigirse a Mariano
Rajoy, que fue quien le contrató para su actual puesto en 2012.
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Fernando Simón durante la pandemia |
En cuanto a los comunistas que “tenemos con
nosotros”.
Afortunadamente,
esos a los que usted llama “comunistas” de forma despectiva han sido quiénes ha
abordado esta crisis sanitaria de forma meridianamente eficaz. No podemos decir
lo mismo de los anticomunistas con los que usted se siente más a gusto, que están
siendo un auténtico desastre gestor. Sin embargo, si el PSOE mantiene una
coalición electoral con supuestos “comunistas”, habría que analizar con quien
gobierna la derecha. Pues entre sus socios electorales, VOX cuenta con
numerosos miembros o exmiembros de Falange, antiguos miembros de listas
electorales de partidos neonazis como España2000, nostálgicos franquistas, etc…
Lo mejor de la política española, sin lugar a dudas.
Como jurista, le presupongo conocer la confección del ordenamiento jurídico constitucional español. Conociéndolo, sabría que casualmente, la presión que ejercieron esos “comunistas” de los que usted habla durante la Transición fue uno de los factores que propiciaron la llegada
de la democracia, luchando contra el antiguo sistema de legalización de partidos
de los que se beneficia la actual democracia española.
Crítica a los abrazos con Bildu y el separatismo
Este aspecto si que me parece preocupante. No comparto la incorporación del nacionalismo separatista en la tarea del gobierno. Pero ni me parece bien ahora, ni me pareció bien cuando lo hacía el Partido Popular tanto con el Partido Nacionalista Vasco, como con CiU. Ni tampoco cuando los nacionalismos "de segunda clase" se dejaban vender al mejor postor, como cuando Unión del Pueblo Navarro, Coalición Canaria o Foro Asturias acababan siempre apoyando al Partido Popular, por arte de magia (¿o billetes?).
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Cuando los sediciosos no eran tan malos y aún se podía pactar con ellos. |
Sin embargo, he de apuntarle que desde el gobierno se intentó que los partidos constitucionalistas apoyaran un gobierno en minoría del partido más votado, (es decir, el PSOE) con los que los votos de estos partidos separatistas fueran intrascendentes y así dejarlos fuera de las instituciones. Pero la derecha se negó. Y de aquellas aguas, estos lodos. Boicotearon la formación de gobierno, nos indujeron a unas nuevas elecciones, exaltaron a los partidos extremistas en el Congreso… y ahora la derecha culpa al PSOE de que Bildu tenga peso institucional. Mírense sus acciones y dejen esa hipócrita actitud de culpar a los que amamos España y sus instituciones de querer destruirla. Es la derecha la que boicotea España, llegando incluso a poner en juego no solo sus instituciones políticas y económicas, sino su propia salud, jugando con los españoles y lanzándolos a la calle en medio de una pandemia internacional. Bildu no debe estar ahí, coincido con usted. Pero si está ahí, es porque la derecha ha obligado al PSOE a incorporarlo para que en España hubiera gobierno. No sean hipócritas.
Así que le respondo Malena: no siento en absoluto vergüenza de apoyar a este gobierno. Y mucho menos de la gestión que nos ha salvado a millones de españoles de la ruina y la muerte a la que hubiéramos estado amarrados sin las prestaciones y servicios públicos que se nos han otorgado. Sin la sanidad pública, aquella que la derecha quiere abolir. Sin las prestaciones sociales, aquellas que la derecha quiere disminuir en el mejor de los casos. Sin el estado social y de derecho que la Constitución asegura y que la ultraderecha quiere derrocar con la connivencia del Partido Popular. No puedo ni quiero hacer más que prevalecer mi condición de español, que no tiene otra forma de manifestarse que como socialdemócrata. Pues aquel que hiere al estado español, en ninguna de sus acepciones puede llamarse patriota, como sí osan hipócritamente llamarse las derechas de España.
Por supuesto que entiendo el descontento de ese capital financiero que usted defiende respecto al gobierno de España. Nunca serán paralelos el interés de a quiénes usted defiende y el del gobierno que ahora tenemos, pues este defiende el interés general del país, en contraposición con el de las minoría explotadora de la que usted se convierte en fiel escudero ideológico.
A pesar de ello, la
invito, como invito a todo el que se queje de mala gestión, de proponer medidas
concretas y a cesar en el continuo goteo de críticas a posteriori. Es muy fácil
y obviamente inútil recrearnos en aquellas acciones mejorables de hace tres
meses. Es más complicado y consecuentemente constructivo proponer mejoras en
los planos de acción que se están llevando a cabo. Es de amante del país y de
sus ciudadanos querer que el funcionamiento político vaya a mejor. Y por lo
tanto, por contradicción encontramos que es de los enemigos de la patria aquel
comportamiento que conlleve a socavar su país y congraciarse con el mal nacional.
Hay mucho de esto último en la derecha española, por muy alternativa, rebelde y
moderna que se vista. El enemigo de España ya ha dejado de invocar a Dios,
ahora invoca al IBEX35.