lunes, 7 de diciembre de 2020

Reseña sobre "Candidato" de Antonio J. Rodríguez

Los abogados de mis editores me disuadieron de publicar aquel reportaje, ni siquiera como biografía no autorizada. En un proceso judicial, yo tenía las de perder. Decidí entonces transformar los materiales que había acumulado en una novela”.

 

 Antonio J. Rodríguez, nacido en 1987.

Advertidos estamos desde el comienzo, esta no será una novela al uso. Se nos presenta como biografía apócrifa que entremezclará elementos reales con recreaciones de ficción. Dirigida principalmente a un público conocedor de la temática política, la novela obsesionará al lector con adivinar quién o quiénes son los personajes que se presentan en la novela. Este ‘cluedo’ hace que el lector se implique de sobremanera, buscando relaciones fantasmales, con las que el autor obsesionará a su público. Aparecen ciertas referencias que pudieran ayudarnos a tal, pero desde la ambigüedad con las que se presentan no confirman ni corroboran las sospechas y todas parecen infundadas. Estoy convencido de que fueron conscientemente seleccionados toda esa serie de señuelos donde podemos ver, por ejemplo, referencias abundantes a estupefacientes, a la jovialidad de los candidatos políticos o el infrecuente apellido Herzog, en uno de los personajes secundarios.

 

A esta implicación del lector por descubrir las alegorías escondidas, podemos añadirle una narración trepidantemente rápida. Desprovista del pomposeo que acompaña frecuentemente a los escritores jóvenes, ‘Candidato’ no está carente de reflexión. Creo firmemente, que engarza con la tragedia griega clásica. Su división en tres partes, corresponde a la estructura tripartita de la tragedia griega. Así también lo es su temática, la cual desde un comienzo nos muestra un personaje principal, que irremediablemente se conduce a la fatalidad. Este inevitable desastre es dispuesto premonitoriamente por los dioses, que por las características del personaje principal, se encarnan en el ego del mismo protagonista, cuyo narcisismo es abrumante y se refiere en ocasiones a sí mismo como una “escultura griega” (¿otra pista de su relación con el género de Sófocles?).

 



La estructura interna es similar, el personaje principal castigado por la divinidad, que representa a él mismo, se ve abocado inexorablemente a buscar solución a su situación. Para ello, pretende salvar a la sociedad aportando su ética a la política, con una noble aspiración: desechar el conservadurismo de la derecha política. Sin embargo, la propia naturaleza del personaje y el peso de los vicios sociales acaban por corromper su ya corrupta ética, sepultando la posibilidad de cualquier benigno fin e integrándolo dentro del marco de la corrupción.

 

El personaje principal es Simón Soria, quien no llega a los cuarenta y luce un físico atlético, que en combinación con sus grandes dotes oratorias podríamos compararlo con cierto exdirigente de un partido naranja. Debido a un enorme ego y narcisismo, se ve invadido por la desidia y el aburrimiento de una vida plagada de monotonía. Sus expectativas vitales se ven frustradas, a pesar de encontrarse en un placentero lugar como profesor universitario. En el ámbito amoroso tampoco encuentra motivos para la satisfacción, pues su vida marital con Elia, forzada por la apatía, desemboca en una ruptura irremediable. En el ámbito académico, sus ideas se oponen al keynesianismo predominante en su Departamento de Ciencias Políticas. Definitivamente, su ambición y éxito parecen haber tocado techo: dar clase a unos alumnos desinteresados y a los que aborrece, donde predomina la mediocridad, entre tuppers en bolsas de plástico.

 
Simón Soria luce parecido a Diego Fusaro


Sin embargo, en esa semioscuridad y tragedia interna, el desasosiego encuentra una válvula de escape: el principal partido del centro-derecha español le llama a filas como asesor para refundar el partido y dar armazón teórico a sus postulados. Quieren instaurar en España el liberalismo de corte angloamericano. Experto en Raymond Aron, Simón Soria es el hombre. Entra así en política con un fin, y se autoconfirma a sí mismo: “puedo volver a la Facultad cuando desee, si entro en conflicto con mi ética, abandonaré esto”. Parece tajante. En realidad, encontramos en esta actitud una alegoría que actúa como radiografía pretendida de aquellos militantes de aluvión que entraron en política tras la crisis de 2008 y sintieron en que el contexto era el propicio para preguntarse: ¿por qué no cambiar la política desde dentro? ¿por qué no ser la generación que cambiará hacia una política de la moralidad? Y nuestro novelista nos advierte: la corrupción está en el sistema, pero el sistema es el hombre.

 

El pesimismo desaforado que exhuma el libro se mezcla indefectiblemente con un panorama actual de la política española que nos invita a reflexionar: ¿cuánto de realismo tiene ese pesimismo? Escisiones tras escisiones, barones y baronesas contra secretarías de partido, defensa de la corrupción como mal menor y la política como un show, donde ganan diferentes, pero pierden los mismos. Donde la ilusión es lo que vende el político a cambio de la moneda del voto.

 

La serie 'Baron Noir'.



Todo esto encontramos en ‘Candidato’, una novela que se inserta en el thriller político, género que parece vivir un apogeo temático La política está de moda, y es por ello, que vemos la gran acogida en el mercado español e internacional que recogen grandes éxitos en el panorama audiovisual como ‘House of Cards’ o también ‘Baron Noir’, a quien se asemeja quizás más. Aunque la larga lista de éxitos y producción en este sentido no acaba ni mucho menos con estas dos archiconocidas, el género está en auge con producciones de alto nivel como "Marseille" (francesa), "Gomorra" (italiana), e incluso forzándolo, podríamos contar incluso con "Juego de tronos". Aunque el panorama español no está ausente de grandes éxitos cinematográficos, donde la política tiene un papel fundamental, como por ejemplo en "El hombre de las mil caras" (2016) de Rodríguez Librero, "El reino" (2018) de Sorogoyen o "Vota Juan" (2019) de Cavestany.


La vigorosidad del género político desde una perspectiva deprimente y pesimista es obvia. Y quizás desde la perspectiva española, esta novela es el reflejo del ánimo y del sentir generalizado de apatía y desafección política. Es un grito, el de una generación azotada económicamente y desilusionada políticamente, que busca a la desesperada, un retazo de ilusión y una chispa de originalidad a la hora de depositar su voto. Sin querer, Antonio J. Rodríguez, autor de la novela, hace un ensayo de las razones del voto excéntrico y del voto anti, y del por qué las masas obreras están en peligro de ser captadas por la derecha.


Imperdible, trepidante y entretenida. Rápida pero reflexiva. Una novela para leer rápido y pensar lento después. Altamente recomendable para los amantes de la política, para estudiantes universitarios, y para todo aquel que viva el politiqueo en sus carnes, pues verá reflejados a modo de parodia, muchos personajes arquetípicos. Con ‘Candidato’ nos sumergiremos en las tuberías de la traición y la contradicción, tanto de la política como de la vida.


'Candidato' (2019) de Antonio J. Rodríguez
Editorial Litera Random House 


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martes, 22 de septiembre de 2020

Respuesta a la exdiputada Malena Contestí: vergüenza me daría defender antes al IBEX que a España.


Malena Contestí en su etapa como diputada nacional por VOX


Hay personas brillantes a las que la iluminación les viene por fases. Cual burda adaptación de Darwin, progresan evolutivamente durante su vida. Mantengo la fe en que este sea el caso de Malena Contestí. Personalmente, las veces que he interactuado con ella siempre he encontrado a una persona correcta y educada, y me consta que brillantemente formada. No obstante, la ideología política no entiende de formación sino de perspectivas.

Empatizo con ella, en la medida en la que comprendo su inclinación política. Sería absurdo que la hija de un expresidente de un club de fútbol de Primera División (como lo es el R.C.D. Mallorca) acabara pidiendo justicia social e impuestos progresivos. Más aún, si su etapa formativa transcurre en las elitistas aulas de Derecho de la universidad privada y jesuita de ESADE. No podemos decir de ella que sea una cateta o inculta, por su brillantez académica pongo la mano en el fuego. No obstante, la pregunta que para todos es obvia y más obvia aún la respuesta es la siguiente: ¿al servicio de quién está puesta esa gran materia prima de lucidez que atesora esta mujer?

Fue Vox quien primero logró captar sus inclinaciones políticas, como era de esperar. Pero resultó Malena ser una mujer de principios y rebelde, y a pesar de salir elegida como diputada nacional por el partido de ultraderecha, pronto arremetió contra ellos. En palabras suyas, exactas y literales, abandonó el partido acusándolo de homófobo, demagogo, extremista, antisistema y proselitista totalitario. Su lucidez le permitió ver el estercolero donde estaba chapoteando.

Sin embargo, su actividad política no amainó. Al contrario, libre de las ataduras de la actividad siempre enclaustrada que se realiza dentro de un partido de este calibre, se desató en los medios. Se convirtió en un arma arrojadiza contra el partido de Abascal por parte de la “derechita cobarde”. Actualmente aparece en diversos medios de comunicación, redes sociales y es una persona activa en la prensa política por su carácter rebelde e incontrolable.

Malena Contestí

Pero esto no significa haya encontrado refugio en la izquierda. De hecho, se le presuponen unas ideas antinacionalistas rozando la negación de la nación española y un credo aparentemente laico o inexistente. Esto chocaba frontalmente con el reaccionarismo conservador de VOX. Se considera así misma como liberal y exhibe orgullosa símbolos “anarcocapitalistas”, como lo es la serpiente. Acerca de la coherencia teórico-práctica del citado anarcocapitalismo no haremos mención en este texto, por mera displicencia personal.

Pues bien, en la mañana de hoy, la exdiputada se expresaba en los siguientes términos en sus redes sociales:  

Gente del PSOE: ¿no sentís profunda vergüenza a estas alturas del partido al que pertenecéis?

- Gestión terrible.
- 52.000 muertos.
- Surf y buceo.
- Comunistas con vosotros.
- Abrazos con Bildu.
- Separatismo.
- Ridículos con Díaz Ayuso.
- Contradicciones continuas.

Ante una breve respuesta negativa por mi parte, Malena procedió, como es habitual en ella con educación y respeto, a cuestionar si no preferiría un PSOE que no hiciera “estas cosas”. Con el mismo respeto con el que ella se ha referido a mí, intentaré responderle en esta publicación y rebatir sus aseveraciones, en cuanto estas se encuentran dentro de mis posibilidades. Iremos por partes:

 

Acerca de la “gestión terrible”.

Es difícil valorar una gestión de una crisis que se expande de forma irregular por el territorio. Solamente nos puede ayudar en ello el método comparativo. Usándolo, podremos ver que si la gestión del PSOE es “terrible” es porque existe otra gestión que es “beneficiosa”. Bien, entiendo que esta gestión que ella propone como beneficiosa existe y como tal, es la que ofrece la alternativa al gobierno: su oposición parlamentaria, es decir, el Partido Popular.

Este Partido Popular es el que gobierna siempre con apoyo de VOX, tanto en Murcia, Andalucía o Madrid, entre otras. Pues bien, si la gestión estuviera en manos de una coalición electoral del PP con VOX, un partido que en pleno apogeo de la pandemia, votaba en contra de mantener el estado de alarma. Quería echar a los españoles a la calle con un virus que mataba a 1.000 personas por días.

Pero VOX no fue el único que ha votado que no al estado de alarma, siendo esta la herramienta jurídica que permitía el control sobre la movilidad de los españoles, garantizando el correcto cumplimiento de la Constitución Española. El Partido Popular ha ido torpedeando el estado de alarma desde el 6 de mayo, donde se desmarcó del gobierno votando abstención a la prórroga de dicha figura constitucional.

Podríamos en última instancia culpar al gobierno de las irregularidades acaecidas en el pago de los ERTE. Pero sería incoherente e ingrato culpar de ello al partido que está prorrogando y asegurando que los trabajadores españoles cobren a pesar de no estar llevando a cabo su normal actividad laboral. Un partido, que además está regulando el teletrabajo para garantizar puestos de trabajo con mayor seguridad sanitaria y menor riesgo de infección, además de condiciones laborales que se amolden a las necesidades y accesibilidad requeridas para su correcta realización.


Pablo Casado, líder del PP y socio de VOX


Más allá de ello, al culpar al gobierno de forma única y exclusiva, demostraríamos una ausencia desmedida del funcionamiento del sistema político español. Haríamos ver que pensamos que es Pedro Sánchez y el gobierno que dirige los encargados de darle al botoncito que envía el salario hacia los trabajadores. Sin embargo, es el SEPE quien coordina estas labores. Nada más lejos de la realidad, cuando el SEPE es un organismo autónomo al gobierno, integrado por numerosos funcionarios de carrera totalmente desligados de la adscripción militante a uno u otro partido, los cuáles son trascendentes al paso de los partidos políticos. Imaginen el número funcionarios existentes en una estructura que coordina las políticas de empleo de un país con más de 45 millones de habitantes, y que además funciona de forma descentralizada por poblaciones, comunidades autónomas e incluso por distritos poblacionales.

El correcto funcionamiento de los pagos por el ERTE no solo han sido responsabilidad de esta administración pública española, separada y separable del gobierno, sino que además tenemos que entender la responsabilidad social de las empresas. Las empresas son las responsables de proporcionar la información adecuada y requerible respecto de los trabajadores a su cargo, un fallo en ésta conlleva a un bucle de errores burocráticos que desencadenan el impago, sobrepago o pago aplazado de estos ERTE. Ante la crítica de la gestión de esta, podemos comprobar como las empresas nunca son nombradas como responsables de esta cadena de movimientos burocráticos que permiten que el ciudadano en ERTE reciba su remuneración. A mi entender, fruto de la ideología de quiénes critican al gobierno: la defensa de la patronal.

 

Acerca de los 52.000 fallecidos

En este caso, me parece deleznable acusar de los desgraciados fallecimientos provocados por el COVID al partido del gobierno, es decir, al PSOE. Pero más allá de la consciente barbaridad que esto supondría, inflar los datos oficiales es otra temeridad estadística sin base más allá que una mera comparación. Basarse en la diferencia entre los fallecidos del año pasado respecto a los de este año sería grosero, pues no tiene en cuenta los problemas derivados del colapso sanitario que ha supuesto esta pandemia. Tampoco los riesgos asociados, que son numerosos. Sería una falacia estadística contar como “muertos provocados por el COVID” a la diferencia entre ambas cifras, pues no habría factor relacional entre ambos. Para ser fiables nos tendremos que sujetar a las cifras oficiales y estas cuentan en 30.000 fallecidos por COVID en toda España.

Sin embargo, en el burdo y sucio juego de achacar los fallecidos al gobierno central, podríamos seguir jugando y encontrar contradicciones sorprendentes que sigan la misma pueril lógica. Por ejemplo, encontrar que en una región gobernada por la derecha como es Madrid, los fallecidos componen casi un tercio de los fallecidos totales en todo el país (9.000 fallecidos en Madrid, aproximadamente). Podríamos achacárselo a una especie de hipercefalia de la capital, sin embargo, una comunidad autónoma con un similar número de habitantes como es Cataluña ha tenido aproximadamente la mitad de fallecidos. Lo cual, nos haría pensar que el estado de la sanidad pública en Madrid ha provocado este incremente de decesos.


Ayuso en una de sus más lamentables facetas



Si nos vamos al control directo que ejercen las comunidades autónomas de la sanidad, tras el fin del estado de alarma desde el 21 de junio, vemos como Ayuso y Almeida tampoco salen beneficiados en cuanto a gestores de la pandemia. Aproximadamente un mes después de que el gobierno cejara en el control absoluto de la sanidad, la Comunidad de Madrid es la peor parada en todas las estadísticas posibles: fallecidos, nuevos contagios, pacientes por camas en la UCI… Lo cual nos demuestra la capacidad gestora que el Partido Popular atesora.

A ello, podemos sumarle diferentes acciones que corroboran la tesis de la paupérrima gestión del PP y lo perjudicial que podría haber sido tenerlos en el gobierno en estos momentos de máxima crisis nacional. Entre estos hechos anteriormente referidos podemos destacar la negativa de Díaz Ayuso a contratar más rastreadores, gastar un millón de euros para contratar un mayor número de profesionales eclesiásticos en los hospitales, incitar a la “Revolución del Barrio Salamanca”, la celebración del cierre de IFEMA o la actual medida de clausurar únicamente los barrios tradicionalmente obreros.

Vista la incapacidad de encontrar una gestión alternativa más eficaz y beneficiosa de la pandemia para España, he de asegurar que no es falaz que la gestión haya sido nefasta o terrible como asegura la exdiputada Contestí. Dicho adjetivo solo sería posible utilizarlo en el caso de la gestión del PP acerca del mismo. Podríamos convenir, como de hecho se ha hecho desde la alta cúpula de dirección del estado, en que ha habido errores de cálculo y aspectos mejorables en determinadas decisiones, pero queda en manifiesto que es imposible de forma técnica advertir en estos términos la gestión del PSOE.


En cuanto al surf y el buceo.

Creo que hace referencia al modo en el que un miembro funcionario del estado invierte su tiempo libre. Casualmente, dada su entrega, actitud y gestión, Fernando Simón es valorado como positivo por el inmenso grueso de la población española. En caso de tener alguna queja al respecto, podría usted dirigirse a Mariano Rajoy, que fue quien le contrató para su actual puesto en 2012.

Fernando Simón durante la pandemia


En cuanto a los comunistas que “tenemos con nosotros”.

Afortunadamente, esos a los que usted llama “comunistas” de forma despectiva han sido quiénes ha abordado esta crisis sanitaria de forma meridianamente eficaz. No podemos decir lo mismo de los anticomunistas con los que usted se siente más a gusto, que están siendo un auténtico desastre gestor. Sin embargo, si el PSOE mantiene una coalición electoral con supuestos “comunistas”, habría que analizar con quien gobierna la derecha. Pues entre sus socios electorales, VOX cuenta con numerosos miembros o exmiembros de Falange, antiguos miembros de listas electorales de partidos neonazis como España2000, nostálgicos franquistas, etc… Lo mejor de la política española, sin lugar a dudas.

Como jurista, le presupongo conocer la confección del ordenamiento jurídico constitucional español. Conociéndolo, sabría que casualmente, la presión que ejercieron esos “comunistas” de los que usted habla durante la Transición fue uno de los factores que propiciaron la llegada de la democracia, luchando contra el antiguo sistema de legalización de partidos de los que se beneficia la actual democracia española. Sin ser su defensor, sin esos que usted tanto detesta, aún seguiríamos anclados en la oligarquía pseudofranquista que intentan imponer desde VOX.


Crítica a los abrazos con Bildu y el separatismo

Este aspecto si que me parece preocupante. No comparto la incorporación del nacionalismo separatista en la tarea del gobierno. Pero ni me parece bien ahora, ni me pareció bien cuando lo hacía el Partido Popular tanto con el Partido Nacionalista Vasco, como con CiU. Ni tampoco cuando los nacionalismos "de segunda clase" se dejaban vender al mejor postor, como cuando Unión del Pueblo Navarro, Coalición Canaria o Foro Asturias acababan siempre apoyando al Partido Popular, por arte de magia (¿o billetes?). 

Cuando los sediciosos no eran tan malos y aún se podía pactar con ellos. 


Sin embargo, he de apuntarle que desde el gobierno se intentó que los partidos constitucionalistas apoyaran un gobierno en minoría del partido más votado, (es decir, el PSOE) con los que los votos de estos partidos separatistas fueran intrascendentes y así dejarlos fuera de las instituciones. Pero la derecha se negó. Y de aquellas aguas, estos lodos. Boicotearon la formación de gobierno, nos indujeron a unas nuevas elecciones, exaltaron a los partidos extremistas en el Congreso… y ahora la derecha culpa al PSOE de que Bildu tenga peso institucional. Mírense sus acciones y dejen esa hipócrita actitud de culpar a los que amamos España y sus instituciones de querer destruirla. Es la derecha la que boicotea España, llegando incluso a poner en juego no solo sus instituciones políticas y económicas, sino su propia salud, jugando con los españoles y lanzándolos a la calle en medio de una pandemia internacional. Bildu no debe estar ahí, coincido con usted. Pero si está ahí, es porque la derecha ha obligado al PSOE a incorporarlo para que en España hubiera gobierno. No sean hipócritas.


Así que le respondo Malena: no siento en absoluto vergüenza de apoyar a este gobierno. Y mucho menos de la gestión que nos ha salvado a millones de españoles de la ruina y la muerte a la que hubiéramos estado amarrados sin las prestaciones y servicios públicos que se nos han otorgado. Sin la sanidad pública, aquella que la derecha quiere abolir. Sin las prestaciones sociales, aquellas que la derecha quiere disminuir en el mejor de los casos. Sin el estado social y de derecho que la Constitución asegura y que la ultraderecha quiere derrocar con la connivencia del Partido Popular. No puedo ni quiero hacer más que prevalecer mi condición de español, que no tiene otra forma de manifestarse que como socialdemócrata. Pues aquel que hiere al estado español, en ninguna de sus acepciones puede llamarse patriota, como sí osan hipócritamente llamarse las derechas de España. 

Por supuesto que entiendo el descontento de ese capital financiero que usted defiende respecto al gobierno de España. Nunca serán paralelos el interés de a quiénes usted defiende y el del gobierno que ahora tenemos, pues este defiende el interés general del país, en contraposición con el de las minoría explotadora de la que usted se convierte en fiel escudero ideológico. 

A pesar de ello, la invito, como invito a todo el que se queje de mala gestión, de proponer medidas concretas y a cesar en el continuo goteo de críticas a posteriori. Es muy fácil y obviamente inútil recrearnos en aquellas acciones mejorables de hace tres meses. Es más complicado y consecuentemente constructivo proponer mejoras en los planos de acción que se están llevando a cabo. Es de amante del país y de sus ciudadanos querer que el funcionamiento político vaya a mejor. Y por lo tanto, por contradicción encontramos que es de los enemigos de la patria aquel comportamiento que conlleve a socavar su país y congraciarse con el mal nacional. Hay mucho de esto último en la derecha española, por muy alternativa, rebelde y moderna que se vista. El enemigo de España ya ha dejado de invocar a Dios, ahora invoca al IBEX35.



jueves, 6 de agosto de 2020

Luz sobre el Líbano: las causas de la violencia



En la mañana del 4 de agosto, se registraba la mayor explosión no-nuclear de la historia, según expertos como Andrew Tyas. Ha tenido lugar en la capital del Líbano, Beirut, la cual  cuenta con una población censada cercana a los dos millones. La explosión ha dejado inhabilitadas las infraestructuras de la ciudad, y se calcula que más de 300.000 personas han perdido su vivienda. De momento, hay confirmados más de 5.000 heridos y en torno a los 150 fallecidos.

Teniendo su epicentro en el puerto marítimo de la capital del Líbano, aún se están investigando las causas. Las investigaciones oficiales apuntan a un deplorable mantenimiento de un depósito que contenía 2750 toneladas de nitrato de amonio. Debido a sus altas concentraciones de nitrógeno, el nitrato es utilizado frecuentemente como fertilizante en la agricultura. Es de común utilización, pues el nitrato no es combustible en sí mismo, sino que para su ignición debe aplicársele una fuente incandescente.


Puerto de Beirut durante la explosión.


Su fácil adquisición y sus propiedades explosivas junto a queroseno u otras fuentes explosivas, han convertido al nitrato en uno de los productos más utilizados para la creación de artefactos explosivos. Terroristas de toda índole lo han utilizado con anterioridad, entre ellos Anders Breivik o McVeight.

Pero hay una pista que hace encender las alarmas de los escépticos en las versiones oficiales. En 1994, explotaba un coche bomba frente a la Asociación Mutual Israelita de Argentina (AMIA) de Buenos Aires, causando la muerte de 85 personas. El material utilizado fue el nitrato, el mismo causante de la explosión del Líbano. El caso del atentado de AMIA fue llevado por el famosísimo fiscal argentino Alberto Nisman, quien posteriormente se encontró “suicidado” tras acusar como artífices de la matanza a Hezbolá.


Atentado de AMIA en Buenos Aires (1994)

El artífice de la matanza de AMIA según Nisman fue Hezbolá. Esta es una organización terrorista del Líbano, de orientación islámica y tendencia chií, cuya dirección y financiación recae en la República Islámica de Irán. Su origen proviene de la encrucijada geopolítica y religiosa que sufre el Líbano tras la Guerra Civil Libanesa (1975-1990). En ella, la diversidad étnica, las diferentes confesiones religiosas y los intereses extranjeros se unieron para causar un conflicto, que aún hoy se mantiene en pie.

La división entre Suníes y Chiíes afecta gravemente al Líbano. La diferencia entre ambos, aún siendo teológica, tiene una dimensión fuertemente geopolítica. Mientras los suníes orbitan alrededor de los intereses políticos de Arabia Saudí, los chiitas lo hacen alrededor de Irán. Ambos financian y entrenan unidades paramilitares externas a sus fronteras con las que intentan hacer prevalecer sus intereses en los países vecinos. Mientras Arabia Saudí financia a Al-Qaeda o los Talibanes (e incluso, según algunos analistas, puede estar detrás del Estado Islámico), Teherán financia explícitamente a Hezbolá, así como al gobierno sirio. 






Nacida en la Guerra Civil Libanesa, Hezbolá mantiene como principios políticos el no reconocimiento del estado de Israel, al cual ven como el enemigo fundamental y fuente de la inestabilidad de la región. Reclaman la instauración de la República de Palestina, en el ahora territorio ocupado por los estados de Israel y Jordania, cuya capital sería Jerusalem. Esto choca frontalmente con los intereses estadounidenses, siendo Israel el aliado americano principal en la región, y soberano de la mayoría del territorio que reclaman los chiitas, además de ser Jerusalem la capital del estado hebreo.

Hezbolá mantiene su guerrilla contra Israel, a la que frecuentemente provoca mediante ataques de escasa trascendencia. Desde la frontera israelo-libanesa, ataca con cierta impunidad y connivencia por parte de las autoridades libanesas a Israel, creando un clima de tensión constante entre ambos estados. Siendo dependiente de la financiación iraní, su actividad terrorista se mantiene ligada a la conflictividad en Siria.


Manifestación de banderas de Hezbolá y de Siria con el rostro de Al-Assad.

Siria, a su misma vez, ha sido escenario de tensiones de alto nivel, tras la declaración del Estado Islámico, presuntamente financiado por Arabia Saudí (aliado de máximo nivel de Estados Unidos). El Estado Islámico levantó en armas a gran parte de la población suní de Siria contra el gobierno cristiano-chií sirio, organizando además el alistamiento internacional de combatientes voluntarios suníes contra el orden chií, venidos de todo el orbe musulmán.


Ejecuciones difundidas por el Estado Islámico.

La brutalidad con el que actuaron las milicias sublevadas del Estado Islámico conmocionaron a todo el mundo. Bajo la única legalidad del Corán, las ejecuciones públicas y difundidas por internet llevaron a cooperar a diferentes países. La entrada de Rusia en el conflicto mediante el despliegue de sus tropas, la capacitación a las Fuerzas Armadas Sirias, así como diferentes convoyes humanitarios fueron las herramientas con las que Rusia aplacó a los terroristas del Estado Islámico. Sin embargo, estos aún persisten en determinadas zonas de influencia, entre otras el este del Líbano.

Estas tensiones y la pretensión de Israel para hacerse con los pozos de gas, que se sitúan dentro de la frontera libanesa con Israel, son el caldo de cultivo para numerosos magnicidios por parte de Hezbolá. Entre éstos, podemos citar los de Rafiq Hariri (primer ministro suní del Líbano) o de Gemayel, quien fuera Ministro de Industria libanés de origen cristiano maronita. Es destacable que este último fuera miembro de la destacada familia de los Gemayel, relacionados con el poder libanés y con las Falanges Libanesas, de orientación fascista que organizaron genocidios contra la población musulmana durante la Guerra Civil del Líbano.


Funeral de Rafiq Hariri.

En 2006 el Consejo de Seguridad de la ONU firma la resolución 1595, en la que insta a crear un Tribunal Internacional para juzgar dichos crímenes. Rusia y China votaron en contra, por asegurar que suponía una vulneración de la soberanía nacional libanesa para solventar sus propios problemas políticos internos.Estos magnicidios han sido juzgados insistentemente por la justicia libanesa, quién se ha negado a extraditar a los acusados a La Haya para someterlos al Tribunal Internacional

La explosión de Beirut se origina casualmente días antes de la pronunciación del veredicto final de dicho Tribunal Internacional sobre el asesinato de Rafiq Hariri por parte de Hezbolá. En dicho sentido pueden interpretarse las palabras del presidente estadounidense Donald Trump, quien aseguró que “nuestros generales parecen creer que fue un ataque. Algún tipo de bomba”.

En la hipotética culpabilidad de Hezbolá, podríamos entender que a pesar de las tensiones entre Israel y el Líbano, Netanyahu (presidente israelí) haya puesto a disposición sus centros sanitarios para los heridos en Beirut. Esto puede leerse como un claro ejercicio de deslegitimación de los métodos utilizados por el oponente. Sin lugar a dudas, el conflicto en Oriente Medio lejos de solucionarse, se enquista por momentos. Sólo el dictamen de la investigación libanesa podrá esclarecer los hechos.

viernes, 26 de junio de 2020

Una España por reconstruir, una Europa por remodelar. Entrevista a Nieves Hernández.


Tras el azote del tiempo, nada queda de aquello que dicen las personas, pues como dice el refrán: "las palabras se las lleva el viento". Sin embargo, aquel que guste del folclore podrá comprobar que hay determinadas historias que sobreviven al tiempo: los mitos y las leyendas.

Jasón en el barco Argo contra las arpías.

Hablando de mitos: sus estudiosos aseguran que la complejidad del cerebro se vuelve simple ante ellos. A pesar de modificarse para adaptarse a los diferentes tiempos, en su estructura profunda hay una serie similitudes en casi todas las culturas humanas. Por ejemplo, el mito del héroe nos marca cómo ha de actuar el que quiera convertirse en uno, inspirando a miles de audaces jóvenes ávidos de vivir hazañas. En esas idénticas fuentes de inspiración, puede encontrarse la razón por la que los más sabios rumorean aquello de que “la historia siempre se repite”…

Esta vez, el mito del héroe viajero es el que nos incumbe. Este mito habla de la necesidad del héroe de abandonar su cotidianidad para volver metamorfoseado y luchar contra el mal: es el Jesús de Nazareth que se evade al Desierto, es Odiseo con sus veinte años de viaje a Ítaca, es el Hércules que tiene que realizar aquellos doce trabajos para expiar su pecado, es el Éxodo judío por el desierto, o el Cid que sufre el destierro para luego volver. A esta coincidencia sus estudiosos llaman el “monomito”.

Puede ser, que en el rincón ibérico de Europa estemos creando nuestro propio héroe mitológico, pues en esta contemporánea España tenemos quien encarna este monomito: Pedro Sánchez. A quien le pudiera parecer de interés, adjunto un artículo que escribí hace un año, donde preguntaba:  ¿Llegará Pedro Sánchez a Ítaca? Hoy respondo: llegó, y con él, también llegaron los “argonautas” que confiaron en él. Uno de ellos es la que nos interesa en el día de hoy: Nieves Hernández.

Nieves Hernández, senadora del PSOE por Sevilla.

Esta senadora del PSOE fue apodada en una de las entrevistas realizadas como el "alter-ego de Susana Díaz", pues a pesar de las similitudes entre ambas, sus divergentes trayectorias políticas las han confrontado personalmente. Ambas son socialistas, licenciadas en derecho, sevillanas y con experiencia en el Consistorio sevillano. Sin embargo, Susana Díaz abogó por enrolarse en el “apparatchik” socialista junto a esta versión decadente que Felipe González está mostrando en su senectud. Nieves Hernández, por el contrario, decidió embarcarse junto a aquel grupo de "argonautas" que soñaban con reconquistar España de las manos del neoliberalismo. Para hacerlo, tuvo que enfrentarse a su némesis particular: Susana Díaz. Pero ni Susana ni la gestora del PSOE pudieron frenar el torbellino que suponía Jasón y sus argonautas.


Lograron la victoria sobre Susana Díaz y el añejo aparato socialista, y tras renovar aquel partido en proceso de ‘pasok-ización’, dieron la puntilla final al periodo de austeridad, recortes y neoliberalismo de Rajoy, derrotando también de paso, al pupilo de Aznar, un tal Pablo Casado, que por cierto, demostró no estar a la altura de su predecesor, perdiendo cinco elecciones consecutivas en tan breve lapso de tiempo.


 
EL PATRIOTISMO EN LA IZQUIERDA ESPAÑOLA


Con nuestra “argonauta” nos citamos para conversar acerca del papel que tendrá aquel “contubernio” de soñadores, pues no sólo han renovado el PSOE, sino que están en proceso de reconstruir nuestra amada España. Una España que parecía resquebrajarse, pero que el PSOE está consiguiendo no sólo revitalizar y cohesionar, sino también colocar  a la cabeza de Europa. Esta favorecedora política diplomática parece no contentar a la derecha, la cual lejos de contribuir en esta crisis sanitaria, se dedicado a enarbolar la bandera constitucional contra el gobierno en las calles. Pero Nieves Hernández nos recuerda: “el consenso constitucional, tan alabado por la derecha, se produjo a su pesar, pues la España constitucional no se la debemos a los que ahora enarbolan su bandera, sino a aquéllos a los que la derecha más ataca. Alianza Popular, de donde surgió el PP, se abstuvo o llegó a votar en contra de nuestra Carta Magna”. Qué ilustrativo que la derecha se manifestara en contra de la propia Constitución, cuyo artículo 116 recoge la implantación del “estado de alarma”… constitucionalistas de toda la vida.

Lo que no cabe duda, es que esos “constitucionalistas” que se embadurnan en patrioterismo barato rojigualdo están utilizando los símbolos patrios para su particular lucha contra el gobierno. Quizás con el consentimiento de una izquierda que nunca llegó a identificarse con unos colores que usó el franquismo.

¿Cree que es un proceso reversible?

-Si existen las banderas es justamente para simbolizar una identidad común, para unir. La bandera constitucional llegó tras una guerra, una dictadura y simboliza esa unidad de todos los españoles y españolas, ganada a base de diálogo, después de mucho dolor. Ha costado mucho, para que vengan algunos a pervertirla. La apropiación de nuestros símbolos comunes para enfrentar a unos con otros tiene el resultado no deseado de que se produzca un rechazo en parte del pueblo. Su uso para algo diferente a unir, es corromperla. Será reversible en la medida en que a los que la corrompen no encuentren respaldo social. Como dijo hace unos días el Presidente: “la bandera española es el trozo de tela tejida con los hilos de los 47 millones de españoles”.

¿Existe ese sentimiento de patriotismo en el PSOE?

-Muchas veces me he planteado por qué no decimos “matria” en vez de “patria”. Se dice la “madre tierra”, incluso en Sudamérica se habla de la “madre patria”. Hay tradición. No es un término inventado, sino que lo usó nuestra universal María Zambrano. Patria tiene el mismo origen que patriarcado, que “páter”… Cuántos crímenes se han cometido aludiendo a la patria…

Un análisis de esto daría para mucho, pero, en relación con la pregunta: hay un sentimiento de patriotismo que nos impele a luchar por nuestro pueblo, y por lo que es nuestro. En mi opinión, para eso son imprescindibles dos cosas: la primera, que haya un elemento de comunidad no excluyente. La segunda, que haya un contenido de “lo nuestro”.  Que haya algo que defender.

Me enervan los autodenominados patriotas que con una mano ondean la bandera y con la otra venden a precio de saldo las viviendas de nuestras familias a fondos buitres americanos, o se llevan el dinero hurtado a nuestras arcas públicas a paraísos fiscales, o se llevaban la producción de sus fábricas a China, dejando a trabajadores españoles en el desempleo. Para mí, esos no son patriotas. Aquéllos que a lomos de la globalización externalizaron todo lo que pudieron, los veremos plantear sin rubor la nacionalización de empresas para salvarlas. Esta crisis está dando la razón a la socialdemocracia, pero no lo van a reconocer.




EUROPA, ESPAÑA, ¿NACIONES PLURINACIONALES?


Desde la izquierda, parece que se intenta escapar del término nación. Es el término maldito, las vacuidades que encierra su uso hizo que la constitución republicana española de 1931 omitiera el término en todo el texto constitucional. No fue el caso de la constitución vigente, que mantiene cierto equilibrio artificial al denominar España como “nación de naciones”, con la pirueta terminológica que ello implica.

¿Sigue siendo útil aquella fórmula territorial?

-La alocución “nación de naciones” o la plurinacionalidad que el PSOE ha planteado como fundamento de la nación española, entiendo que no sólo no contradice nuestra Constitución, sino que es la interpretación lógica a la práctica homogeneidad de competencias que con el transcurso de los años hemos logrado en nuestro Estado de las Autonomías. Muchos hablan de federalismo imperfecto. La diversidad de nuestros pueblos desde una perspectiva positiva, no desde la del agravio o la recurrente tensión disgregadora.

¿Lograremos exportar a Europa nuestra “nación de naciones”?

-Estamos en un momento de redefinición de Europa. La buena noticia es que parece que se ha impuesto la visión de que es ahora o nunca. La pandemia, una situación extrema como ésta, tiene dos vertientes. La primera, la de la dificultad que surge de los hechos, pero la segunda es la más interesante. Pocos hechos históricos tienen una capacidad tan transformadora de la realidad: ocurre con las guerras, las catástrofes…

Es por tanto una ventana de oportunidad de Europa para reivindicar su lugar en el mundo, para salir reforzada y para no volver a cometer los errores que se cometieron en la crisis económica del 2008. Los últimos acontecimientos son muy esperanzadores, la respuesta común de la UE en todos los frentes está siendo muy importante, desembocando en el Plan Europeo de Recuperación NEXT GENERATION EU de 2,4 billones de euros. Me pregunto cómo habría sido esta respuesta, de haber seguido siendo miembro el Reino Unido. Su presencia en la UE probablemente en estos momentos habría sido un importante freno.


Borrell, Alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Políticas de Seguridad.


EL PAPEL DE ESPAÑA EN LA UNIÓN EUROPEA


En un momento tan delicado para nuestro país, hablar de Europa es inevitable. La reconstrucción irremisiblemente pasa por la cooperación de la Unión Europea. Italia también ha sido azotada por esta crisis sanitaria, y el Espacio Schengen está en juego por la difusión del COVID-19. Este Espacio Schengen es el principal vehículo que pone a nuestro país anualmente entre los destinos preferidos de millones de turistas europeos y a ellos en la cabeza del sector turístico. A su vez, la inmigración irregular cuyos pasos fronterizos giran en torno a Italia y España puede suponer un problema sanitario para toda la Unión Europea, pues sin suficientes fondos destinados al programa FRONTEX, difícilmente se podrá atajar este reto migratorio.

En definitiva, parece ser que los intereses geopolíticos vertebran la guía de actuación de la Unión Europea, que a pesar de su unión política, se fragmenta en grupos de intereses, como el Grupo de Visegrado.

¿Debe España patrocinar un "Grupo Mediterráneo" dentro de la UE?

-Han sido dos países del sur de Europa los primeros epicentros de la pandemia fuera de China. Al comienzo de la crisis, fue Portugal quien nos apoyó para que plantear posiciones en los órganos europeos que finalmente han sido respaldadas. Empezamos hablando de un Plan Marshall europeo con coronabonos. Posteriormente, tras obtener el respaldo de la mayoría de  los grupos en el Parlamento Europeo, hemos concretado el Plan Europeo de Recuperación Next Generation EU. Con este plan, vamos a impulsar la transformación de nuestra Unión para avanzar en la lucha contra el cambio climático, más justa socialmente, más solidaria, apostando por una mayor digitalización, apostando por la investigación, la innovación, un espacio seguro, que luche contra el terrorismo, la desinformación y el crimen organizado. Merece la pena participar en un proyecto tan ambicioso

Ningún estado o conjunto de estados tiene esta agenda. De hecho, ahora en el llamado grupo de Visegrado están muy preocupados porque habrá un porcentaje importante de fondos que vendrán a España o Italia (los países más castigados por la COVID-19). Al final no se trata de euroescepticismo, sino de una alianza para obtener mayor poder en el seno de la Unión.

La alianza entre los países del sur de la UE es inevitable, por razones históricas, geográficas y culturales. Además, siendo frontera sur de Europa, somos los principales receptores de inmigrantes. Pero hay otros hechos que nos unen,  como desgraciadamente el desdén con el que nos denominaron PIGS en la anterior crisis, o haber sido los más castigados en la pandemia.


¿Son estos intereses contrapuestos la causa de que no exista aún un proyecto de diplomacia conjunta en la Unión Europea?

-Nuestra postura es más Europa, una Europa más fuerte que pueda proteger mejor a sus ciudadanos. En todos los ámbitos. Ante la deriva estadounidense bajo la administración Trump, creo que es más necesario que nunca disponer de una autonomía estratégica en la dimensión de la defensa y la seguridad en Europa.

No descartamos, a largo plazo, que esto desembocara en el desarrollo de una Unión Europea de la Defensa o en un ejército europeo, aunque para los socialistas, las prioridades ahora son otras: una Europa más social, abordando decididamente los retos de la Agenda 20-30.

En el ámbito de la política exterior, hechos son amores. Con Josep Borrell siendo el Alto Representante para Asuntos Exteriores ponemos de manifiesto nuestra apuesta por una política exterior y de seguridad conjuntas. No hay duda de que el papel de España será más relevante: es el segundo país más grande de la Unión, la cuarta economía, muy cerca de Italia, lo que nos permite hablar de tú a tú con Francia o con Alemania. Debemos estar en el puente de mando.

En el mapa del mundo que se está configurando, en la nueva guerra fría con el telón de acero en el pacífico, sólo una Europa fuerte puede ejercer de contrapeso, de mediador, de actor internacional imprescindible. Los estados nación europeos son demasiado pequeños para desempeñar por sí solos un rol relevante.


miércoles, 10 de junio de 2020

¿Se puede ser de izquierdas y patriota? Entrevista a S. Armesilla

Amplio es el debate sobre si la ideología es una forma de pensar, o una forma de sentir. Y me posiciono sin posicionarme: para unos es una cosa y para otros, la contraria. Para aquellos que sobreponen el folclorismo iconodúlico a la consecución de metas, os pongo en advertencia, no será esta una entrevista placentera. No suele ser un pasatiempo gozoso que señalen las estulticias que a uno le son propias. Pero precisamente ese es el trabajo de nuestro entrevistado, el señor Santiago Armesilla. Comunista confeso y orgulloso, explícito y antiposmoderno, a pesar de dedicar su vida a la política, no es un político al uso. Ni parece pretender serlo. Su labor es mucho más profunda e interesante: criticar a la izquierda desde la propia izquierda para guiarla y adecuarla a los tiempos modernos y enfocarla hacia la consecución de sus fines. O como el mismo prosa: "hacer cartografía para los barcos". 

Contradiciendo la lógica de aquellos que se llaman a sí mismos periodistas, Armesilla se encuentra cómodo. No obstante, es menester reconocer la extenuación que provoca su posición: la artillería de la derecha le dispara de frente, a la vez que también se encuentra torpedeado por la artillería que le dispara por retaguardia, desde la izquierda indefinida. Incordiando constructivamente, se pregunta: ¿se puede disponer de ortodoxia sin corpus político explícito? Y se afirma, que 'Sí, se puede'. Nótese la alegoría morada. La izquierda más allá del centro dispone de unos presupuestos ideológicos que por permanecer no escritos, intangibles, alcanzan un poder descomunal. Es esta la suerte de peronismo español al que aspira Podemos, como bien señala Armesilla en "Comprendiendo a Podemos".

En esta entrevista con Santiago Armesilla buscamos ahondar en la historia de España en pos de encontrar definición y hoja de ruta para solucionar el problema territorial enquistado, excesivamente latente en nuestro país. El «Problema de España» que une a los pueblos en una unidad política, como diría Gustavo Bueno. Y a fuerza de hablar de territorialidad, hablamos de gobierno y hablamos de políticas públicas, pues parafraseando a Pérez Royo: "los nacionalismos no tienen fuerza suficiente para independizarse, pero sí tienen fuerza para hacer imposible el funcionamiento democrático del Estado español". 

Santiago Armesilla


P- Argumenta usted en su libro “El marxismo y la cuestión nacional española”, que uno de los elementos de la ausencia de identificación patriótica dentro de la izquierda española fue la carencia de traducciones de los textos marxistas clásicos. Sin embargo, el sentimiento antiespañol está vigorosamente arraigado en el seno de la población tanto marxista-leninista, como de izquierda indefinida. Aparte de la Leyenda Negra de España, ¿qué factores actúan en el presente como inhibidores de un sentimiento patriótico en la izquierda?

R- En mi libro, ”El marxismo y la cuestión nacional española”, señalo que la hipótesis de que una de las razones de la identificación de la idea de España con el franquismo por parte de la gran mayoría de la “izquierda” española se debe, en gran medida, a la ausencia histórica de la construcción teórica de un marxismo netamente español y, por extensión, en español, que permita analizar no solo el desarrollo del modo de producción capitalista en España sino toda la Historia anterior al capitalismo en nuestra nación. Ello implica, sin duda, analizar el Imperio Español desde las coordenadas materialistas de Marx, cosa que él hizo en buena parte, y sobre la cual se debería continuar trabajando. 

Algunos afirman, erróneamente, que el marxismo es una “ciencia” y que, por ello, no puede adaptarse a la idiosincrasia de cada nación. Pero ambas cosas son falsas. El marxismo no es una ciencia, es un sistema filosófico que bebe de las ciencias realmente existentes para desarrollarse, en todo caso, Marx pretendió apoyarse en ellas para superar el socialismo llamado por él “utópico”, pero sin negar sus logros, y avanzar a un socialismo “científico”. En otras palabras, crear un socialismo cuya construcción sea plausible partiendo de lo real y superándolo, hasta llegar al comunismo, situación en la que ya sería imposible volverá las relaciones sociales presocialistas. 

Lo segundo es falso porque el marxismo solo ha triunfado donde se ha hecho plenamente nacional, es decir, donde, como afirma Doménico Losurdo, la causa socialista y comunista han tenido una profunda resonancia nacional, donde el internacionalismo político (que no étnico ni fraccionario), partiendo del Estado-nación realmente existente, ha sido profundamente nacional. Solo ahí los comunistas han podido vencer el ataque de quien quería derrocarlos del poder y conservarlo. Para poder llegar a esta situación en España, primero es necesario construir un marxismo netamente español, que nunca ha existido, sin negar las aportaciones valiosas que, en materias puntuales, han desarrollado algunos en materia económica, filosófica, antropológica, sociocultural, etc... 

Para construirlo, es necesario superar los doce obstáculos históricos que, a mi juicio, han impedido dicha construcción, los cuales señalo en el libro: acabar con la Leyenda Negra antiespañola, que provoca endofobia entre nuestros izquierdistas; acabar con el peso político, cultural y educativo del krausismo, que impidió la entrada de Hegel en España por la “izquierda”, y que ahora es posible partiendo del materialismo filosófico de Gustavo Bueno, que recoge tanto a Hegel como a Marx y los entreteje con las tradiciones filosóficas netamente españolas del pasado; estudiar detenidamente los textos de Marx y Engels sobre España, traducidos por completo y bien solo desde 1998; triturar la influencia anarquista, antiestatista, en nuestros izquierdistas, diluida en otras tradiciones que nada tienen que ver con aquella; acabar con la influencia austromarxista en nuestros izquierdistas; destruir la socialdemocracia, tanto de Izquierda Unida como de Podemos, que impide construir un movimiento obrero revolucionario; disociar para siempre la idea de España del franquismo, analizando críticamente aquel periodo de la historia de España desde el materialismo histórico; denunciar la acción conspiradora que ejerció el Congreso por la Libertad de la Cultura contra nuestro país, y que hoy continúan las instituciones globalistas como Open Society, que buscan perpetuar el capitalismo liberal progresista a costa de la soberanía nacional y del bienestar de los trabajadores; arrinconar para siempre el legado eurocomunista del PCE; criticar el europeísmo, el atlantismo y la Leyenda Rosa de la Transición que preparó el terreno a ambos fenómenos; retomar las ideas nacionales de Rosa Luxemburgo, más adaptables al mundo ya postcolonial en que vivimos y sin Imperios multiétnicos y multirreligiosos en Europa oriental, más aún tras la caída de la URSS y de Yugoslavia; y destruir el postmodernismo de la izquierda indefinida. Como verás es una labor titánica, pero no queda otro camino.

El marxismo y la cuestión nacional española. Uno de los libros más influentes de Santiago Armesilla.


P- Desde el independentismo, tanto vasco como catalán (entre otros), se alude a la defensa de la identidad propia frente a un movimiento centrípeto madrileño. Esto implicaría denominar  “minorías” a estos grupos. ¿Estas “minorías” se constituyen en etnia, con una cultura propia e historia propia? ¿cuáles son los rasgos culturales que cohesionan a estas minorías? ¿podríamos hablar que en el caso español, los nacionalismos periféricos están constituidos únicamente de comunidades de habla diferenciada?

R- Que exista un movimiento nacionalista no implica que haya nación. De hecho, este es el argumento de los secesionistas contra España, pues tachan de nacionalista español a todo aquel que defienda la nación española, aunque nieguen que esta exista. La diferencia es que en origen, en curso y en cuerpo, el nacionalismo español es político, surge durante los primeros cinco periodos revolucionarios liberales que Marx y Engels constatan en sus escritos sobre España (Guerra antifrancesa, Trienio Liberal, Primera Guerra Carlista, Vicalvarada y Sexenio Democrático), mientras que los secesionismos catalán, vasco, gallego, etc., son étnicos, en tanto que reivindican una “cultura”, basada en la lengua pero, a su vez, firmemente unida a conceptos raciales y racistas.Esto a pesar del papel de regalo izquierdista y democrático con que lo han envuelto siempre. 

Es falso identificar el nacionalismo español con la “derecha”, por mucho que el franquismo se apropiara de la idea de España, que la “izquierda” ha regalado porque les gusta ser eternos subcampeones, y así no equivocarse nunca. En los secesionismos encontramos derecha, extrema derecha e izquierda indefinida fundamentalmente. Es más, creo que ni siquiera deberían ser llamados nacionalismos estos secesionismos, aunque reivindiquen una supuesta nación inexistente, y su proyecto sea el de construir, como diría Bueno, una nación fraccionaria partiendo de una nación política canónica como la española. Las regiones de las cuales buscan secesionarse, expropiando al resto de españoles su derecho absoluto sobre esos territorios, que también son nuestros, incluidos los españoles de esas regiones que quieren seguir formando parte de España, no han sido jamás naciones. Por tanto, llamarles nacionalistas es una impostura. Llamémosles por lo que son: secesionistas, separatistas, neofeudalistas. Pero no nacionalistas. El nacionalismo, propiamente hablando, solo es aquel que reivindica una nación realmente existente, es decir, un Estado-nación. Todo lo demás es etnicismo. El nacionalismo italiano y el alemán solo fueron reales cuando se unificaron Italia y Alemania. Antes solo eran irredentismos, integracionismos, pero realmente no nacionalismos. Las naciones surgen con el Estado, no antes de él.

"El catalanismo no es nacionalista, es neofeudalista"


P- Tanto Lenin como Stalin, entre otros teóricos de la izquierda marxista reivindican la supuesta autodeterminación de los pueblos a la que se acogen la izquierda nacionalista periférica en España. Sin embargo, en paralelo, el socialismo propone el centralismo democrático. ¿Es aplicable la autodeterminación únicamente al contexto imperialista donde escriben estos autores?

R- Lenin y Stalin solo vieron viable la autodeterminación para las colonias de Asia, África y América, y para las que poseían los Imperios multiétnicos y multirreligiosos de Europa oriental: Imperio Ruso, Imperio Austrohúngaro e Imperio Otomano. Tres Imperios que, tras la Primera Guerra Mundial, desaparecieron. Lenin y Stalin, partiendo de Marx, solo admitieron la autodeterminación para Irlanda, colonia del Imperio Británico. También para Noruega, colonia de Suecia tras el Congreso de Viena de 1815. Posteriormente a que ambos escribieran sobre esto, si Lenin quiso extender la cuestión era porque veía inevitable una revolución obrera mundial, y entendía que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas era el preludio de una federación universal de pueblos en el socialismo. La historia no le dio la razón a Lenin, y de ahí el necesario repliegue de Stalin denominado “socialismo en un solo país”, que en el fondo no era sino el proyecto de convertir la URSS de 1924 en una superpotencia mundial desde la que influir en la construcción del socialismo en otros Estados. De ahí la labor de la Komintern, que cometió muchos errores por cierto, como hacer virar al PCE en España hacia la defensa de la autodeterminación de Cataluña, Galicia y País Vasco, error que, caída la URSS, seguimos pagando. 

Muchos no entienden todavía que ese fue uno de los motivos por los cuales el bando segundorrepublicano perdió la Guerra Civil Española. En política, como en la vida en general, la verdad de toda acción se mide no por sus intenciones, sino por sus resultados. El resultado de aplicar la autodeterminación a los países comunistas significó la balcanización de Yugoslavia, de la URSS, de Checoslovaquia y de Etiopía, que perdió Eritrea y se quedó sin salida al mar. Una absoluta catástrofe geopolítica. El resultado, en España, de que exista una “izquierda comunista” que defienda modelos federales, confederales, plucinacionales y la defensa de la autodeterminación de las regiones, conlleva solo dos cosas: convertirse en el amante pasivo del secesionismo, y conseguir el desprecio más absoluto por parte de la inmensa mayoría de los trabajadores. Y, por tanto, no gobernar nunca, no realizar la revolución nunca. Aunque esta gente, en realidad, nunca ha querido la revolución. Solo quieren mantener chiringuitos pequeños y poner y quitar carnets en base a la idea de España que se tenga.


Territorios de habla hispanoportuguesa.


P- Es muy crítico con el federalismo que proponen otros partidos. En la aplicación práctica al caso español, ¿cómo resolvería un marxismo hispánico la cuestión territorial?

R- Aplicando lo que dice el marxismo: República Unitaria Centralista e Indivisible. República Democrática (dictadura revolucionaria del proletariado) sin separatismos. Con todo lo que conlleva, también en materia de enseñanza de Historia, por ejemplo.

P- En cuanto a la Unión Europea, abandonarla conllevaría recuperar la soberanía nacional pero también perder capacidad de influencia internacional. ¿Es posible desde el marxismo apostar por reformar la Unión Europea y construir un modelo político unitario? ¿Es el Spexit deseable y/o viable?

R- La Unión Europea tendría que convertirse en un Estado-nación único para que tuviese sentido utilizarla para la construcción del socialismo, y eso requiere que la UE hable un único idioma (¿alemán? ¿inglés? ¿ruso, que es el idioma más hablado de Europa? ¿esperanto?), y eso requiere siglos para realizarse. España tiene una alternativa geopolítica en la Iberofonía, el mundo hispano-luso, dos lenguas universales mutuamente comprensibles, que comprende a más de 800 millones de personas repartidos en más de 30 Estados de los cinco continentes. Más fácil de unificar en tanto que hay mayores similitides lingüísticas, culturales e históricas, sin negar su variedad. Por eso es tan necesaria la construcción de un marxismo netamente español que acabe con las doce causas que impidieron su construcción y que cité en la primera respuesta. Lo más difícil ya está hecho, la Iberofonía existe. Ahora construyamos un marxismo netamente en español para caminar hacia un Paniberismo Socialista.



P- El iberismo es una de las soluciones políticas que se plantean para resolver la cuestión territorial. ¿Las influencias geopolíticas harían descarrilar este proyecto político? ¿Cree que hay un sentimiento de cierta predisposición social a una unión política?

R- Hay un porcentaje alto de la población en Portugal y en España que estaría de acuerdo, pero dentro del iberismo hay corrientes balcanizantes, federalistas, confederalistas y secesionistas antiespañolas. En el paniberismo, por el contrario, se respetaría la soberanía nacional de cada Estado iberófono, su integridad territorial y su independencia respecto de los demás. Nunca se ha planteado paniberismo alguno que busque balcanizar las naciones políticas panibéricas. El iberismo solo tiene sentido como episodio del paniberismo. Y antes de confraternizar con Portugal, a la cual hay que respetar en su independencia y soberanía, hay que resolver los problemas internos de España.

P-En cuanto a la Constitución Española de 1978, desde el punto de vista analítico ¿es correcto hablar de “nación de naciones” en España? ¿Es la nación política española la única existente en el territorio español?

R- La nación política española es la única existente en el territorio español. No hay más. El problema es que el artículo 2 de la Constitución Española de 1978 reconoce nacionalidades sin decir cuáles son ni de qué tipo (una nación política española compuesta por diversas etnias podría ser una solución en su día, pero ya ni siquiera son etnias diferenciadas las regiones con movimientos separatistas, las cuales solo se diferencian del resto por tener movimientos secesionistas amamantados por PP y, sobre todo Unidas Podemos y PSOE, con el único objetivo de gobernar desde Madrid). Y nacionalidad y nación son lo mismo. 

La Constitución Española de 1978 es el mejor aliado del secesionismo. Al no ver esto ni PP, ni PSOE, ni Unidad Podemos, ni Ciudadanos, ni Vox, todos estos partidos se convierten en cómplices necesarios de la balcanización de España, por su constitucionalismo. Otra cuestión es que, dentro de lo malo, algunos de estos partidos sean más enérgicos contra el secesionismo. Pero solo tratan de aguantar para mantener, algo más de tiempo, la unidad de España, cuyo mayor peligro es su disolución en la Unión Europea.



Pedro Sánchez (PSOE) y Santiago Carrillo (PCE) engalanados con los símbolos patrios


P-Algunos intelectuales (como Ernesto Alba del PCE-A) y periodistas (entre los cuales encontramos por ejemplo a Carme Chaparro, Pablo Linde, David Moreno…) parecen estar haciendo campaña a favor de la implantación de un sentimiento patriótico de izquierdas, el cual parece tener acogida, ya que la resignificación de la bandera copa el debate en redes sociales ¿tiene potencial esta izquierda patriótica para convertirse en un movimiento influyente en el futuro?

R- El tiempo lo dirá. Se trata de acciones encomiables, pero lo arduo no es solo construir una “izquierda patriótica”, que para eso ya existía UPyD, que era un partido socialdemócrata que se lo cargaron solo porque empezó a encabezar denuncias judiciales contra PP y PSOE. Aparte, fueron tachados, injustamente, de “extrema derecha” solo por oponerse al secesionismo. Ese partido es historia, y su recorrido demuestra que no basta con construir una “izquierda española”. El trabajo que hay que hacer es desde los cimientos. Primero la cartografía (la construcción teórica), luego los barcos (el Partido) y por último la navegación (la toma del poder, que obligará a modificar cosas de los barcos y de la construcción teórica).

Reseña sobre "Candidato" de Antonio J. Rodríguez

“ Los abogados de mis editores me disuadieron de publicar aquel reportaje, ni siquiera como biografía no autorizada. En un proceso judicial,...