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martes, 22 de septiembre de 2020

Respuesta a la exdiputada Malena Contestí: vergüenza me daría defender antes al IBEX que a España.


Malena Contestí en su etapa como diputada nacional por VOX


Hay personas brillantes a las que la iluminación les viene por fases. Cual burda adaptación de Darwin, progresan evolutivamente durante su vida. Mantengo la fe en que este sea el caso de Malena Contestí. Personalmente, las veces que he interactuado con ella siempre he encontrado a una persona correcta y educada, y me consta que brillantemente formada. No obstante, la ideología política no entiende de formación sino de perspectivas.

Empatizo con ella, en la medida en la que comprendo su inclinación política. Sería absurdo que la hija de un expresidente de un club de fútbol de Primera División (como lo es el R.C.D. Mallorca) acabara pidiendo justicia social e impuestos progresivos. Más aún, si su etapa formativa transcurre en las elitistas aulas de Derecho de la universidad privada y jesuita de ESADE. No podemos decir de ella que sea una cateta o inculta, por su brillantez académica pongo la mano en el fuego. No obstante, la pregunta que para todos es obvia y más obvia aún la respuesta es la siguiente: ¿al servicio de quién está puesta esa gran materia prima de lucidez que atesora esta mujer?

Fue Vox quien primero logró captar sus inclinaciones políticas, como era de esperar. Pero resultó Malena ser una mujer de principios y rebelde, y a pesar de salir elegida como diputada nacional por el partido de ultraderecha, pronto arremetió contra ellos. En palabras suyas, exactas y literales, abandonó el partido acusándolo de homófobo, demagogo, extremista, antisistema y proselitista totalitario. Su lucidez le permitió ver el estercolero donde estaba chapoteando.

Sin embargo, su actividad política no amainó. Al contrario, libre de las ataduras de la actividad siempre enclaustrada que se realiza dentro de un partido de este calibre, se desató en los medios. Se convirtió en un arma arrojadiza contra el partido de Abascal por parte de la “derechita cobarde”. Actualmente aparece en diversos medios de comunicación, redes sociales y es una persona activa en la prensa política por su carácter rebelde e incontrolable.

Malena Contestí

Pero esto no significa haya encontrado refugio en la izquierda. De hecho, se le presuponen unas ideas antinacionalistas rozando la negación de la nación española y un credo aparentemente laico o inexistente. Esto chocaba frontalmente con el reaccionarismo conservador de VOX. Se considera así misma como liberal y exhibe orgullosa símbolos “anarcocapitalistas”, como lo es la serpiente. Acerca de la coherencia teórico-práctica del citado anarcocapitalismo no haremos mención en este texto, por mera displicencia personal.

Pues bien, en la mañana de hoy, la exdiputada se expresaba en los siguientes términos en sus redes sociales:  

Gente del PSOE: ¿no sentís profunda vergüenza a estas alturas del partido al que pertenecéis?

- Gestión terrible.
- 52.000 muertos.
- Surf y buceo.
- Comunistas con vosotros.
- Abrazos con Bildu.
- Separatismo.
- Ridículos con Díaz Ayuso.
- Contradicciones continuas.

Ante una breve respuesta negativa por mi parte, Malena procedió, como es habitual en ella con educación y respeto, a cuestionar si no preferiría un PSOE que no hiciera “estas cosas”. Con el mismo respeto con el que ella se ha referido a mí, intentaré responderle en esta publicación y rebatir sus aseveraciones, en cuanto estas se encuentran dentro de mis posibilidades. Iremos por partes:

 

Acerca de la “gestión terrible”.

Es difícil valorar una gestión de una crisis que se expande de forma irregular por el territorio. Solamente nos puede ayudar en ello el método comparativo. Usándolo, podremos ver que si la gestión del PSOE es “terrible” es porque existe otra gestión que es “beneficiosa”. Bien, entiendo que esta gestión que ella propone como beneficiosa existe y como tal, es la que ofrece la alternativa al gobierno: su oposición parlamentaria, es decir, el Partido Popular.

Este Partido Popular es el que gobierna siempre con apoyo de VOX, tanto en Murcia, Andalucía o Madrid, entre otras. Pues bien, si la gestión estuviera en manos de una coalición electoral del PP con VOX, un partido que en pleno apogeo de la pandemia, votaba en contra de mantener el estado de alarma. Quería echar a los españoles a la calle con un virus que mataba a 1.000 personas por días.

Pero VOX no fue el único que ha votado que no al estado de alarma, siendo esta la herramienta jurídica que permitía el control sobre la movilidad de los españoles, garantizando el correcto cumplimiento de la Constitución Española. El Partido Popular ha ido torpedeando el estado de alarma desde el 6 de mayo, donde se desmarcó del gobierno votando abstención a la prórroga de dicha figura constitucional.

Podríamos en última instancia culpar al gobierno de las irregularidades acaecidas en el pago de los ERTE. Pero sería incoherente e ingrato culpar de ello al partido que está prorrogando y asegurando que los trabajadores españoles cobren a pesar de no estar llevando a cabo su normal actividad laboral. Un partido, que además está regulando el teletrabajo para garantizar puestos de trabajo con mayor seguridad sanitaria y menor riesgo de infección, además de condiciones laborales que se amolden a las necesidades y accesibilidad requeridas para su correcta realización.


Pablo Casado, líder del PP y socio de VOX


Más allá de ello, al culpar al gobierno de forma única y exclusiva, demostraríamos una ausencia desmedida del funcionamiento del sistema político español. Haríamos ver que pensamos que es Pedro Sánchez y el gobierno que dirige los encargados de darle al botoncito que envía el salario hacia los trabajadores. Sin embargo, es el SEPE quien coordina estas labores. Nada más lejos de la realidad, cuando el SEPE es un organismo autónomo al gobierno, integrado por numerosos funcionarios de carrera totalmente desligados de la adscripción militante a uno u otro partido, los cuáles son trascendentes al paso de los partidos políticos. Imaginen el número funcionarios existentes en una estructura que coordina las políticas de empleo de un país con más de 45 millones de habitantes, y que además funciona de forma descentralizada por poblaciones, comunidades autónomas e incluso por distritos poblacionales.

El correcto funcionamiento de los pagos por el ERTE no solo han sido responsabilidad de esta administración pública española, separada y separable del gobierno, sino que además tenemos que entender la responsabilidad social de las empresas. Las empresas son las responsables de proporcionar la información adecuada y requerible respecto de los trabajadores a su cargo, un fallo en ésta conlleva a un bucle de errores burocráticos que desencadenan el impago, sobrepago o pago aplazado de estos ERTE. Ante la crítica de la gestión de esta, podemos comprobar como las empresas nunca son nombradas como responsables de esta cadena de movimientos burocráticos que permiten que el ciudadano en ERTE reciba su remuneración. A mi entender, fruto de la ideología de quiénes critican al gobierno: la defensa de la patronal.

 

Acerca de los 52.000 fallecidos

En este caso, me parece deleznable acusar de los desgraciados fallecimientos provocados por el COVID al partido del gobierno, es decir, al PSOE. Pero más allá de la consciente barbaridad que esto supondría, inflar los datos oficiales es otra temeridad estadística sin base más allá que una mera comparación. Basarse en la diferencia entre los fallecidos del año pasado respecto a los de este año sería grosero, pues no tiene en cuenta los problemas derivados del colapso sanitario que ha supuesto esta pandemia. Tampoco los riesgos asociados, que son numerosos. Sería una falacia estadística contar como “muertos provocados por el COVID” a la diferencia entre ambas cifras, pues no habría factor relacional entre ambos. Para ser fiables nos tendremos que sujetar a las cifras oficiales y estas cuentan en 30.000 fallecidos por COVID en toda España.

Sin embargo, en el burdo y sucio juego de achacar los fallecidos al gobierno central, podríamos seguir jugando y encontrar contradicciones sorprendentes que sigan la misma pueril lógica. Por ejemplo, encontrar que en una región gobernada por la derecha como es Madrid, los fallecidos componen casi un tercio de los fallecidos totales en todo el país (9.000 fallecidos en Madrid, aproximadamente). Podríamos achacárselo a una especie de hipercefalia de la capital, sin embargo, una comunidad autónoma con un similar número de habitantes como es Cataluña ha tenido aproximadamente la mitad de fallecidos. Lo cual, nos haría pensar que el estado de la sanidad pública en Madrid ha provocado este incremente de decesos.


Ayuso en una de sus más lamentables facetas



Si nos vamos al control directo que ejercen las comunidades autónomas de la sanidad, tras el fin del estado de alarma desde el 21 de junio, vemos como Ayuso y Almeida tampoco salen beneficiados en cuanto a gestores de la pandemia. Aproximadamente un mes después de que el gobierno cejara en el control absoluto de la sanidad, la Comunidad de Madrid es la peor parada en todas las estadísticas posibles: fallecidos, nuevos contagios, pacientes por camas en la UCI… Lo cual nos demuestra la capacidad gestora que el Partido Popular atesora.

A ello, podemos sumarle diferentes acciones que corroboran la tesis de la paupérrima gestión del PP y lo perjudicial que podría haber sido tenerlos en el gobierno en estos momentos de máxima crisis nacional. Entre estos hechos anteriormente referidos podemos destacar la negativa de Díaz Ayuso a contratar más rastreadores, gastar un millón de euros para contratar un mayor número de profesionales eclesiásticos en los hospitales, incitar a la “Revolución del Barrio Salamanca”, la celebración del cierre de IFEMA o la actual medida de clausurar únicamente los barrios tradicionalmente obreros.

Vista la incapacidad de encontrar una gestión alternativa más eficaz y beneficiosa de la pandemia para España, he de asegurar que no es falaz que la gestión haya sido nefasta o terrible como asegura la exdiputada Contestí. Dicho adjetivo solo sería posible utilizarlo en el caso de la gestión del PP acerca del mismo. Podríamos convenir, como de hecho se ha hecho desde la alta cúpula de dirección del estado, en que ha habido errores de cálculo y aspectos mejorables en determinadas decisiones, pero queda en manifiesto que es imposible de forma técnica advertir en estos términos la gestión del PSOE.


En cuanto al surf y el buceo.

Creo que hace referencia al modo en el que un miembro funcionario del estado invierte su tiempo libre. Casualmente, dada su entrega, actitud y gestión, Fernando Simón es valorado como positivo por el inmenso grueso de la población española. En caso de tener alguna queja al respecto, podría usted dirigirse a Mariano Rajoy, que fue quien le contrató para su actual puesto en 2012.

Fernando Simón durante la pandemia


En cuanto a los comunistas que “tenemos con nosotros”.

Afortunadamente, esos a los que usted llama “comunistas” de forma despectiva han sido quiénes ha abordado esta crisis sanitaria de forma meridianamente eficaz. No podemos decir lo mismo de los anticomunistas con los que usted se siente más a gusto, que están siendo un auténtico desastre gestor. Sin embargo, si el PSOE mantiene una coalición electoral con supuestos “comunistas”, habría que analizar con quien gobierna la derecha. Pues entre sus socios electorales, VOX cuenta con numerosos miembros o exmiembros de Falange, antiguos miembros de listas electorales de partidos neonazis como España2000, nostálgicos franquistas, etc… Lo mejor de la política española, sin lugar a dudas.

Como jurista, le presupongo conocer la confección del ordenamiento jurídico constitucional español. Conociéndolo, sabría que casualmente, la presión que ejercieron esos “comunistas” de los que usted habla durante la Transición fue uno de los factores que propiciaron la llegada de la democracia, luchando contra el antiguo sistema de legalización de partidos de los que se beneficia la actual democracia española. Sin ser su defensor, sin esos que usted tanto detesta, aún seguiríamos anclados en la oligarquía pseudofranquista que intentan imponer desde VOX.


Crítica a los abrazos con Bildu y el separatismo

Este aspecto si que me parece preocupante. No comparto la incorporación del nacionalismo separatista en la tarea del gobierno. Pero ni me parece bien ahora, ni me pareció bien cuando lo hacía el Partido Popular tanto con el Partido Nacionalista Vasco, como con CiU. Ni tampoco cuando los nacionalismos "de segunda clase" se dejaban vender al mejor postor, como cuando Unión del Pueblo Navarro, Coalición Canaria o Foro Asturias acababan siempre apoyando al Partido Popular, por arte de magia (¿o billetes?). 

Cuando los sediciosos no eran tan malos y aún se podía pactar con ellos. 


Sin embargo, he de apuntarle que desde el gobierno se intentó que los partidos constitucionalistas apoyaran un gobierno en minoría del partido más votado, (es decir, el PSOE) con los que los votos de estos partidos separatistas fueran intrascendentes y así dejarlos fuera de las instituciones. Pero la derecha se negó. Y de aquellas aguas, estos lodos. Boicotearon la formación de gobierno, nos indujeron a unas nuevas elecciones, exaltaron a los partidos extremistas en el Congreso… y ahora la derecha culpa al PSOE de que Bildu tenga peso institucional. Mírense sus acciones y dejen esa hipócrita actitud de culpar a los que amamos España y sus instituciones de querer destruirla. Es la derecha la que boicotea España, llegando incluso a poner en juego no solo sus instituciones políticas y económicas, sino su propia salud, jugando con los españoles y lanzándolos a la calle en medio de una pandemia internacional. Bildu no debe estar ahí, coincido con usted. Pero si está ahí, es porque la derecha ha obligado al PSOE a incorporarlo para que en España hubiera gobierno. No sean hipócritas.


Así que le respondo Malena: no siento en absoluto vergüenza de apoyar a este gobierno. Y mucho menos de la gestión que nos ha salvado a millones de españoles de la ruina y la muerte a la que hubiéramos estado amarrados sin las prestaciones y servicios públicos que se nos han otorgado. Sin la sanidad pública, aquella que la derecha quiere abolir. Sin las prestaciones sociales, aquellas que la derecha quiere disminuir en el mejor de los casos. Sin el estado social y de derecho que la Constitución asegura y que la ultraderecha quiere derrocar con la connivencia del Partido Popular. No puedo ni quiero hacer más que prevalecer mi condición de español, que no tiene otra forma de manifestarse que como socialdemócrata. Pues aquel que hiere al estado español, en ninguna de sus acepciones puede llamarse patriota, como sí osan hipócritamente llamarse las derechas de España. 

Por supuesto que entiendo el descontento de ese capital financiero que usted defiende respecto al gobierno de España. Nunca serán paralelos el interés de a quiénes usted defiende y el del gobierno que ahora tenemos, pues este defiende el interés general del país, en contraposición con el de las minoría explotadora de la que usted se convierte en fiel escudero ideológico. 

A pesar de ello, la invito, como invito a todo el que se queje de mala gestión, de proponer medidas concretas y a cesar en el continuo goteo de críticas a posteriori. Es muy fácil y obviamente inútil recrearnos en aquellas acciones mejorables de hace tres meses. Es más complicado y consecuentemente constructivo proponer mejoras en los planos de acción que se están llevando a cabo. Es de amante del país y de sus ciudadanos querer que el funcionamiento político vaya a mejor. Y por lo tanto, por contradicción encontramos que es de los enemigos de la patria aquel comportamiento que conlleve a socavar su país y congraciarse con el mal nacional. Hay mucho de esto último en la derecha española, por muy alternativa, rebelde y moderna que se vista. El enemigo de España ya ha dejado de invocar a Dios, ahora invoca al IBEX35.



viernes, 26 de junio de 2020

Una España por reconstruir, una Europa por remodelar. Entrevista a Nieves Hernández.


Tras el azote del tiempo, nada queda de aquello que dicen las personas, pues como dice el refrán: "las palabras se las lleva el viento". Sin embargo, aquel que guste del folclore podrá comprobar que hay determinadas historias que sobreviven al tiempo: los mitos y las leyendas.

Jasón en el barco Argo contra las arpías.

Hablando de mitos: sus estudiosos aseguran que la complejidad del cerebro se vuelve simple ante ellos. A pesar de modificarse para adaptarse a los diferentes tiempos, en su estructura profunda hay una serie similitudes en casi todas las culturas humanas. Por ejemplo, el mito del héroe nos marca cómo ha de actuar el que quiera convertirse en uno, inspirando a miles de audaces jóvenes ávidos de vivir hazañas. En esas idénticas fuentes de inspiración, puede encontrarse la razón por la que los más sabios rumorean aquello de que “la historia siempre se repite”…

Esta vez, el mito del héroe viajero es el que nos incumbe. Este mito habla de la necesidad del héroe de abandonar su cotidianidad para volver metamorfoseado y luchar contra el mal: es el Jesús de Nazareth que se evade al Desierto, es Odiseo con sus veinte años de viaje a Ítaca, es el Hércules que tiene que realizar aquellos doce trabajos para expiar su pecado, es el Éxodo judío por el desierto, o el Cid que sufre el destierro para luego volver. A esta coincidencia sus estudiosos llaman el “monomito”.

Puede ser, que en el rincón ibérico de Europa estemos creando nuestro propio héroe mitológico, pues en esta contemporánea España tenemos quien encarna este monomito: Pedro Sánchez. A quien le pudiera parecer de interés, adjunto un artículo que escribí hace un año, donde preguntaba:  ¿Llegará Pedro Sánchez a Ítaca? Hoy respondo: llegó, y con él, también llegaron los “argonautas” que confiaron en él. Uno de ellos es la que nos interesa en el día de hoy: Nieves Hernández.

Nieves Hernández, senadora del PSOE por Sevilla.

Esta senadora del PSOE fue apodada en una de las entrevistas realizadas como el "alter-ego de Susana Díaz", pues a pesar de las similitudes entre ambas, sus divergentes trayectorias políticas las han confrontado personalmente. Ambas son socialistas, licenciadas en derecho, sevillanas y con experiencia en el Consistorio sevillano. Sin embargo, Susana Díaz abogó por enrolarse en el “apparatchik” socialista junto a esta versión decadente que Felipe González está mostrando en su senectud. Nieves Hernández, por el contrario, decidió embarcarse junto a aquel grupo de "argonautas" que soñaban con reconquistar España de las manos del neoliberalismo. Para hacerlo, tuvo que enfrentarse a su némesis particular: Susana Díaz. Pero ni Susana ni la gestora del PSOE pudieron frenar el torbellino que suponía Jasón y sus argonautas.


Lograron la victoria sobre Susana Díaz y el añejo aparato socialista, y tras renovar aquel partido en proceso de ‘pasok-ización’, dieron la puntilla final al periodo de austeridad, recortes y neoliberalismo de Rajoy, derrotando también de paso, al pupilo de Aznar, un tal Pablo Casado, que por cierto, demostró no estar a la altura de su predecesor, perdiendo cinco elecciones consecutivas en tan breve lapso de tiempo.


 
EL PATRIOTISMO EN LA IZQUIERDA ESPAÑOLA


Con nuestra “argonauta” nos citamos para conversar acerca del papel que tendrá aquel “contubernio” de soñadores, pues no sólo han renovado el PSOE, sino que están en proceso de reconstruir nuestra amada España. Una España que parecía resquebrajarse, pero que el PSOE está consiguiendo no sólo revitalizar y cohesionar, sino también colocar  a la cabeza de Europa. Esta favorecedora política diplomática parece no contentar a la derecha, la cual lejos de contribuir en esta crisis sanitaria, se dedicado a enarbolar la bandera constitucional contra el gobierno en las calles. Pero Nieves Hernández nos recuerda: “el consenso constitucional, tan alabado por la derecha, se produjo a su pesar, pues la España constitucional no se la debemos a los que ahora enarbolan su bandera, sino a aquéllos a los que la derecha más ataca. Alianza Popular, de donde surgió el PP, se abstuvo o llegó a votar en contra de nuestra Carta Magna”. Qué ilustrativo que la derecha se manifestara en contra de la propia Constitución, cuyo artículo 116 recoge la implantación del “estado de alarma”… constitucionalistas de toda la vida.

Lo que no cabe duda, es que esos “constitucionalistas” que se embadurnan en patrioterismo barato rojigualdo están utilizando los símbolos patrios para su particular lucha contra el gobierno. Quizás con el consentimiento de una izquierda que nunca llegó a identificarse con unos colores que usó el franquismo.

¿Cree que es un proceso reversible?

-Si existen las banderas es justamente para simbolizar una identidad común, para unir. La bandera constitucional llegó tras una guerra, una dictadura y simboliza esa unidad de todos los españoles y españolas, ganada a base de diálogo, después de mucho dolor. Ha costado mucho, para que vengan algunos a pervertirla. La apropiación de nuestros símbolos comunes para enfrentar a unos con otros tiene el resultado no deseado de que se produzca un rechazo en parte del pueblo. Su uso para algo diferente a unir, es corromperla. Será reversible en la medida en que a los que la corrompen no encuentren respaldo social. Como dijo hace unos días el Presidente: “la bandera española es el trozo de tela tejida con los hilos de los 47 millones de españoles”.

¿Existe ese sentimiento de patriotismo en el PSOE?

-Muchas veces me he planteado por qué no decimos “matria” en vez de “patria”. Se dice la “madre tierra”, incluso en Sudamérica se habla de la “madre patria”. Hay tradición. No es un término inventado, sino que lo usó nuestra universal María Zambrano. Patria tiene el mismo origen que patriarcado, que “páter”… Cuántos crímenes se han cometido aludiendo a la patria…

Un análisis de esto daría para mucho, pero, en relación con la pregunta: hay un sentimiento de patriotismo que nos impele a luchar por nuestro pueblo, y por lo que es nuestro. En mi opinión, para eso son imprescindibles dos cosas: la primera, que haya un elemento de comunidad no excluyente. La segunda, que haya un contenido de “lo nuestro”.  Que haya algo que defender.

Me enervan los autodenominados patriotas que con una mano ondean la bandera y con la otra venden a precio de saldo las viviendas de nuestras familias a fondos buitres americanos, o se llevan el dinero hurtado a nuestras arcas públicas a paraísos fiscales, o se llevaban la producción de sus fábricas a China, dejando a trabajadores españoles en el desempleo. Para mí, esos no son patriotas. Aquéllos que a lomos de la globalización externalizaron todo lo que pudieron, los veremos plantear sin rubor la nacionalización de empresas para salvarlas. Esta crisis está dando la razón a la socialdemocracia, pero no lo van a reconocer.




EUROPA, ESPAÑA, ¿NACIONES PLURINACIONALES?


Desde la izquierda, parece que se intenta escapar del término nación. Es el término maldito, las vacuidades que encierra su uso hizo que la constitución republicana española de 1931 omitiera el término en todo el texto constitucional. No fue el caso de la constitución vigente, que mantiene cierto equilibrio artificial al denominar España como “nación de naciones”, con la pirueta terminológica que ello implica.

¿Sigue siendo útil aquella fórmula territorial?

-La alocución “nación de naciones” o la plurinacionalidad que el PSOE ha planteado como fundamento de la nación española, entiendo que no sólo no contradice nuestra Constitución, sino que es la interpretación lógica a la práctica homogeneidad de competencias que con el transcurso de los años hemos logrado en nuestro Estado de las Autonomías. Muchos hablan de federalismo imperfecto. La diversidad de nuestros pueblos desde una perspectiva positiva, no desde la del agravio o la recurrente tensión disgregadora.

¿Lograremos exportar a Europa nuestra “nación de naciones”?

-Estamos en un momento de redefinición de Europa. La buena noticia es que parece que se ha impuesto la visión de que es ahora o nunca. La pandemia, una situación extrema como ésta, tiene dos vertientes. La primera, la de la dificultad que surge de los hechos, pero la segunda es la más interesante. Pocos hechos históricos tienen una capacidad tan transformadora de la realidad: ocurre con las guerras, las catástrofes…

Es por tanto una ventana de oportunidad de Europa para reivindicar su lugar en el mundo, para salir reforzada y para no volver a cometer los errores que se cometieron en la crisis económica del 2008. Los últimos acontecimientos son muy esperanzadores, la respuesta común de la UE en todos los frentes está siendo muy importante, desembocando en el Plan Europeo de Recuperación NEXT GENERATION EU de 2,4 billones de euros. Me pregunto cómo habría sido esta respuesta, de haber seguido siendo miembro el Reino Unido. Su presencia en la UE probablemente en estos momentos habría sido un importante freno.


Borrell, Alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Políticas de Seguridad.


EL PAPEL DE ESPAÑA EN LA UNIÓN EUROPEA


En un momento tan delicado para nuestro país, hablar de Europa es inevitable. La reconstrucción irremisiblemente pasa por la cooperación de la Unión Europea. Italia también ha sido azotada por esta crisis sanitaria, y el Espacio Schengen está en juego por la difusión del COVID-19. Este Espacio Schengen es el principal vehículo que pone a nuestro país anualmente entre los destinos preferidos de millones de turistas europeos y a ellos en la cabeza del sector turístico. A su vez, la inmigración irregular cuyos pasos fronterizos giran en torno a Italia y España puede suponer un problema sanitario para toda la Unión Europea, pues sin suficientes fondos destinados al programa FRONTEX, difícilmente se podrá atajar este reto migratorio.

En definitiva, parece ser que los intereses geopolíticos vertebran la guía de actuación de la Unión Europea, que a pesar de su unión política, se fragmenta en grupos de intereses, como el Grupo de Visegrado.

¿Debe España patrocinar un "Grupo Mediterráneo" dentro de la UE?

-Han sido dos países del sur de Europa los primeros epicentros de la pandemia fuera de China. Al comienzo de la crisis, fue Portugal quien nos apoyó para que plantear posiciones en los órganos europeos que finalmente han sido respaldadas. Empezamos hablando de un Plan Marshall europeo con coronabonos. Posteriormente, tras obtener el respaldo de la mayoría de  los grupos en el Parlamento Europeo, hemos concretado el Plan Europeo de Recuperación Next Generation EU. Con este plan, vamos a impulsar la transformación de nuestra Unión para avanzar en la lucha contra el cambio climático, más justa socialmente, más solidaria, apostando por una mayor digitalización, apostando por la investigación, la innovación, un espacio seguro, que luche contra el terrorismo, la desinformación y el crimen organizado. Merece la pena participar en un proyecto tan ambicioso

Ningún estado o conjunto de estados tiene esta agenda. De hecho, ahora en el llamado grupo de Visegrado están muy preocupados porque habrá un porcentaje importante de fondos que vendrán a España o Italia (los países más castigados por la COVID-19). Al final no se trata de euroescepticismo, sino de una alianza para obtener mayor poder en el seno de la Unión.

La alianza entre los países del sur de la UE es inevitable, por razones históricas, geográficas y culturales. Además, siendo frontera sur de Europa, somos los principales receptores de inmigrantes. Pero hay otros hechos que nos unen,  como desgraciadamente el desdén con el que nos denominaron PIGS en la anterior crisis, o haber sido los más castigados en la pandemia.


¿Son estos intereses contrapuestos la causa de que no exista aún un proyecto de diplomacia conjunta en la Unión Europea?

-Nuestra postura es más Europa, una Europa más fuerte que pueda proteger mejor a sus ciudadanos. En todos los ámbitos. Ante la deriva estadounidense bajo la administración Trump, creo que es más necesario que nunca disponer de una autonomía estratégica en la dimensión de la defensa y la seguridad en Europa.

No descartamos, a largo plazo, que esto desembocara en el desarrollo de una Unión Europea de la Defensa o en un ejército europeo, aunque para los socialistas, las prioridades ahora son otras: una Europa más social, abordando decididamente los retos de la Agenda 20-30.

En el ámbito de la política exterior, hechos son amores. Con Josep Borrell siendo el Alto Representante para Asuntos Exteriores ponemos de manifiesto nuestra apuesta por una política exterior y de seguridad conjuntas. No hay duda de que el papel de España será más relevante: es el segundo país más grande de la Unión, la cuarta economía, muy cerca de Italia, lo que nos permite hablar de tú a tú con Francia o con Alemania. Debemos estar en el puente de mando.

En el mapa del mundo que se está configurando, en la nueva guerra fría con el telón de acero en el pacífico, sólo una Europa fuerte puede ejercer de contrapeso, de mediador, de actor internacional imprescindible. Los estados nación europeos son demasiado pequeños para desempeñar por sí solos un rol relevante.


miércoles, 10 de junio de 2020

¿Se puede ser de izquierdas y patriota? Entrevista a S. Armesilla

Amplio es el debate sobre si la ideología es una forma de pensar, o una forma de sentir. Y me posiciono sin posicionarme: para unos es una cosa y para otros, la contraria. Para aquellos que sobreponen el folclorismo iconodúlico a la consecución de metas, os pongo en advertencia, no será esta una entrevista placentera. No suele ser un pasatiempo gozoso que señalen las estulticias que a uno le son propias. Pero precisamente ese es el trabajo de nuestro entrevistado, el señor Santiago Armesilla. Comunista confeso y orgulloso, explícito y antiposmoderno, a pesar de dedicar su vida a la política, no es un político al uso. Ni parece pretender serlo. Su labor es mucho más profunda e interesante: criticar a la izquierda desde la propia izquierda para guiarla y adecuarla a los tiempos modernos y enfocarla hacia la consecución de sus fines. O como el mismo prosa: "hacer cartografía para los barcos". 

Contradiciendo la lógica de aquellos que se llaman a sí mismos periodistas, Armesilla se encuentra cómodo. No obstante, es menester reconocer la extenuación que provoca su posición: la artillería de la derecha le dispara de frente, a la vez que también se encuentra torpedeado por la artillería que le dispara por retaguardia, desde la izquierda indefinida. Incordiando constructivamente, se pregunta: ¿se puede disponer de ortodoxia sin corpus político explícito? Y se afirma, que 'Sí, se puede'. Nótese la alegoría morada. La izquierda más allá del centro dispone de unos presupuestos ideológicos que por permanecer no escritos, intangibles, alcanzan un poder descomunal. Es esta la suerte de peronismo español al que aspira Podemos, como bien señala Armesilla en "Comprendiendo a Podemos".

En esta entrevista con Santiago Armesilla buscamos ahondar en la historia de España en pos de encontrar definición y hoja de ruta para solucionar el problema territorial enquistado, excesivamente latente en nuestro país. El «Problema de España» que une a los pueblos en una unidad política, como diría Gustavo Bueno. Y a fuerza de hablar de territorialidad, hablamos de gobierno y hablamos de políticas públicas, pues parafraseando a Pérez Royo: "los nacionalismos no tienen fuerza suficiente para independizarse, pero sí tienen fuerza para hacer imposible el funcionamiento democrático del Estado español". 

Santiago Armesilla


P- Argumenta usted en su libro “El marxismo y la cuestión nacional española”, que uno de los elementos de la ausencia de identificación patriótica dentro de la izquierda española fue la carencia de traducciones de los textos marxistas clásicos. Sin embargo, el sentimiento antiespañol está vigorosamente arraigado en el seno de la población tanto marxista-leninista, como de izquierda indefinida. Aparte de la Leyenda Negra de España, ¿qué factores actúan en el presente como inhibidores de un sentimiento patriótico en la izquierda?

R- En mi libro, ”El marxismo y la cuestión nacional española”, señalo que la hipótesis de que una de las razones de la identificación de la idea de España con el franquismo por parte de la gran mayoría de la “izquierda” española se debe, en gran medida, a la ausencia histórica de la construcción teórica de un marxismo netamente español y, por extensión, en español, que permita analizar no solo el desarrollo del modo de producción capitalista en España sino toda la Historia anterior al capitalismo en nuestra nación. Ello implica, sin duda, analizar el Imperio Español desde las coordenadas materialistas de Marx, cosa que él hizo en buena parte, y sobre la cual se debería continuar trabajando. 

Algunos afirman, erróneamente, que el marxismo es una “ciencia” y que, por ello, no puede adaptarse a la idiosincrasia de cada nación. Pero ambas cosas son falsas. El marxismo no es una ciencia, es un sistema filosófico que bebe de las ciencias realmente existentes para desarrollarse, en todo caso, Marx pretendió apoyarse en ellas para superar el socialismo llamado por él “utópico”, pero sin negar sus logros, y avanzar a un socialismo “científico”. En otras palabras, crear un socialismo cuya construcción sea plausible partiendo de lo real y superándolo, hasta llegar al comunismo, situación en la que ya sería imposible volverá las relaciones sociales presocialistas. 

Lo segundo es falso porque el marxismo solo ha triunfado donde se ha hecho plenamente nacional, es decir, donde, como afirma Doménico Losurdo, la causa socialista y comunista han tenido una profunda resonancia nacional, donde el internacionalismo político (que no étnico ni fraccionario), partiendo del Estado-nación realmente existente, ha sido profundamente nacional. Solo ahí los comunistas han podido vencer el ataque de quien quería derrocarlos del poder y conservarlo. Para poder llegar a esta situación en España, primero es necesario construir un marxismo netamente español, que nunca ha existido, sin negar las aportaciones valiosas que, en materias puntuales, han desarrollado algunos en materia económica, filosófica, antropológica, sociocultural, etc... 

Para construirlo, es necesario superar los doce obstáculos históricos que, a mi juicio, han impedido dicha construcción, los cuales señalo en el libro: acabar con la Leyenda Negra antiespañola, que provoca endofobia entre nuestros izquierdistas; acabar con el peso político, cultural y educativo del krausismo, que impidió la entrada de Hegel en España por la “izquierda”, y que ahora es posible partiendo del materialismo filosófico de Gustavo Bueno, que recoge tanto a Hegel como a Marx y los entreteje con las tradiciones filosóficas netamente españolas del pasado; estudiar detenidamente los textos de Marx y Engels sobre España, traducidos por completo y bien solo desde 1998; triturar la influencia anarquista, antiestatista, en nuestros izquierdistas, diluida en otras tradiciones que nada tienen que ver con aquella; acabar con la influencia austromarxista en nuestros izquierdistas; destruir la socialdemocracia, tanto de Izquierda Unida como de Podemos, que impide construir un movimiento obrero revolucionario; disociar para siempre la idea de España del franquismo, analizando críticamente aquel periodo de la historia de España desde el materialismo histórico; denunciar la acción conspiradora que ejerció el Congreso por la Libertad de la Cultura contra nuestro país, y que hoy continúan las instituciones globalistas como Open Society, que buscan perpetuar el capitalismo liberal progresista a costa de la soberanía nacional y del bienestar de los trabajadores; arrinconar para siempre el legado eurocomunista del PCE; criticar el europeísmo, el atlantismo y la Leyenda Rosa de la Transición que preparó el terreno a ambos fenómenos; retomar las ideas nacionales de Rosa Luxemburgo, más adaptables al mundo ya postcolonial en que vivimos y sin Imperios multiétnicos y multirreligiosos en Europa oriental, más aún tras la caída de la URSS y de Yugoslavia; y destruir el postmodernismo de la izquierda indefinida. Como verás es una labor titánica, pero no queda otro camino.

El marxismo y la cuestión nacional española. Uno de los libros más influentes de Santiago Armesilla.


P- Desde el independentismo, tanto vasco como catalán (entre otros), se alude a la defensa de la identidad propia frente a un movimiento centrípeto madrileño. Esto implicaría denominar  “minorías” a estos grupos. ¿Estas “minorías” se constituyen en etnia, con una cultura propia e historia propia? ¿cuáles son los rasgos culturales que cohesionan a estas minorías? ¿podríamos hablar que en el caso español, los nacionalismos periféricos están constituidos únicamente de comunidades de habla diferenciada?

R- Que exista un movimiento nacionalista no implica que haya nación. De hecho, este es el argumento de los secesionistas contra España, pues tachan de nacionalista español a todo aquel que defienda la nación española, aunque nieguen que esta exista. La diferencia es que en origen, en curso y en cuerpo, el nacionalismo español es político, surge durante los primeros cinco periodos revolucionarios liberales que Marx y Engels constatan en sus escritos sobre España (Guerra antifrancesa, Trienio Liberal, Primera Guerra Carlista, Vicalvarada y Sexenio Democrático), mientras que los secesionismos catalán, vasco, gallego, etc., son étnicos, en tanto que reivindican una “cultura”, basada en la lengua pero, a su vez, firmemente unida a conceptos raciales y racistas.Esto a pesar del papel de regalo izquierdista y democrático con que lo han envuelto siempre. 

Es falso identificar el nacionalismo español con la “derecha”, por mucho que el franquismo se apropiara de la idea de España, que la “izquierda” ha regalado porque les gusta ser eternos subcampeones, y así no equivocarse nunca. En los secesionismos encontramos derecha, extrema derecha e izquierda indefinida fundamentalmente. Es más, creo que ni siquiera deberían ser llamados nacionalismos estos secesionismos, aunque reivindiquen una supuesta nación inexistente, y su proyecto sea el de construir, como diría Bueno, una nación fraccionaria partiendo de una nación política canónica como la española. Las regiones de las cuales buscan secesionarse, expropiando al resto de españoles su derecho absoluto sobre esos territorios, que también son nuestros, incluidos los españoles de esas regiones que quieren seguir formando parte de España, no han sido jamás naciones. Por tanto, llamarles nacionalistas es una impostura. Llamémosles por lo que son: secesionistas, separatistas, neofeudalistas. Pero no nacionalistas. El nacionalismo, propiamente hablando, solo es aquel que reivindica una nación realmente existente, es decir, un Estado-nación. Todo lo demás es etnicismo. El nacionalismo italiano y el alemán solo fueron reales cuando se unificaron Italia y Alemania. Antes solo eran irredentismos, integracionismos, pero realmente no nacionalismos. Las naciones surgen con el Estado, no antes de él.

"El catalanismo no es nacionalista, es neofeudalista"


P- Tanto Lenin como Stalin, entre otros teóricos de la izquierda marxista reivindican la supuesta autodeterminación de los pueblos a la que se acogen la izquierda nacionalista periférica en España. Sin embargo, en paralelo, el socialismo propone el centralismo democrático. ¿Es aplicable la autodeterminación únicamente al contexto imperialista donde escriben estos autores?

R- Lenin y Stalin solo vieron viable la autodeterminación para las colonias de Asia, África y América, y para las que poseían los Imperios multiétnicos y multirreligiosos de Europa oriental: Imperio Ruso, Imperio Austrohúngaro e Imperio Otomano. Tres Imperios que, tras la Primera Guerra Mundial, desaparecieron. Lenin y Stalin, partiendo de Marx, solo admitieron la autodeterminación para Irlanda, colonia del Imperio Británico. También para Noruega, colonia de Suecia tras el Congreso de Viena de 1815. Posteriormente a que ambos escribieran sobre esto, si Lenin quiso extender la cuestión era porque veía inevitable una revolución obrera mundial, y entendía que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas era el preludio de una federación universal de pueblos en el socialismo. La historia no le dio la razón a Lenin, y de ahí el necesario repliegue de Stalin denominado “socialismo en un solo país”, que en el fondo no era sino el proyecto de convertir la URSS de 1924 en una superpotencia mundial desde la que influir en la construcción del socialismo en otros Estados. De ahí la labor de la Komintern, que cometió muchos errores por cierto, como hacer virar al PCE en España hacia la defensa de la autodeterminación de Cataluña, Galicia y País Vasco, error que, caída la URSS, seguimos pagando. 

Muchos no entienden todavía que ese fue uno de los motivos por los cuales el bando segundorrepublicano perdió la Guerra Civil Española. En política, como en la vida en general, la verdad de toda acción se mide no por sus intenciones, sino por sus resultados. El resultado de aplicar la autodeterminación a los países comunistas significó la balcanización de Yugoslavia, de la URSS, de Checoslovaquia y de Etiopía, que perdió Eritrea y se quedó sin salida al mar. Una absoluta catástrofe geopolítica. El resultado, en España, de que exista una “izquierda comunista” que defienda modelos federales, confederales, plucinacionales y la defensa de la autodeterminación de las regiones, conlleva solo dos cosas: convertirse en el amante pasivo del secesionismo, y conseguir el desprecio más absoluto por parte de la inmensa mayoría de los trabajadores. Y, por tanto, no gobernar nunca, no realizar la revolución nunca. Aunque esta gente, en realidad, nunca ha querido la revolución. Solo quieren mantener chiringuitos pequeños y poner y quitar carnets en base a la idea de España que se tenga.


Territorios de habla hispanoportuguesa.


P- Es muy crítico con el federalismo que proponen otros partidos. En la aplicación práctica al caso español, ¿cómo resolvería un marxismo hispánico la cuestión territorial?

R- Aplicando lo que dice el marxismo: República Unitaria Centralista e Indivisible. República Democrática (dictadura revolucionaria del proletariado) sin separatismos. Con todo lo que conlleva, también en materia de enseñanza de Historia, por ejemplo.

P- En cuanto a la Unión Europea, abandonarla conllevaría recuperar la soberanía nacional pero también perder capacidad de influencia internacional. ¿Es posible desde el marxismo apostar por reformar la Unión Europea y construir un modelo político unitario? ¿Es el Spexit deseable y/o viable?

R- La Unión Europea tendría que convertirse en un Estado-nación único para que tuviese sentido utilizarla para la construcción del socialismo, y eso requiere que la UE hable un único idioma (¿alemán? ¿inglés? ¿ruso, que es el idioma más hablado de Europa? ¿esperanto?), y eso requiere siglos para realizarse. España tiene una alternativa geopolítica en la Iberofonía, el mundo hispano-luso, dos lenguas universales mutuamente comprensibles, que comprende a más de 800 millones de personas repartidos en más de 30 Estados de los cinco continentes. Más fácil de unificar en tanto que hay mayores similitides lingüísticas, culturales e históricas, sin negar su variedad. Por eso es tan necesaria la construcción de un marxismo netamente español que acabe con las doce causas que impidieron su construcción y que cité en la primera respuesta. Lo más difícil ya está hecho, la Iberofonía existe. Ahora construyamos un marxismo netamente en español para caminar hacia un Paniberismo Socialista.



P- El iberismo es una de las soluciones políticas que se plantean para resolver la cuestión territorial. ¿Las influencias geopolíticas harían descarrilar este proyecto político? ¿Cree que hay un sentimiento de cierta predisposición social a una unión política?

R- Hay un porcentaje alto de la población en Portugal y en España que estaría de acuerdo, pero dentro del iberismo hay corrientes balcanizantes, federalistas, confederalistas y secesionistas antiespañolas. En el paniberismo, por el contrario, se respetaría la soberanía nacional de cada Estado iberófono, su integridad territorial y su independencia respecto de los demás. Nunca se ha planteado paniberismo alguno que busque balcanizar las naciones políticas panibéricas. El iberismo solo tiene sentido como episodio del paniberismo. Y antes de confraternizar con Portugal, a la cual hay que respetar en su independencia y soberanía, hay que resolver los problemas internos de España.

P-En cuanto a la Constitución Española de 1978, desde el punto de vista analítico ¿es correcto hablar de “nación de naciones” en España? ¿Es la nación política española la única existente en el territorio español?

R- La nación política española es la única existente en el territorio español. No hay más. El problema es que el artículo 2 de la Constitución Española de 1978 reconoce nacionalidades sin decir cuáles son ni de qué tipo (una nación política española compuesta por diversas etnias podría ser una solución en su día, pero ya ni siquiera son etnias diferenciadas las regiones con movimientos separatistas, las cuales solo se diferencian del resto por tener movimientos secesionistas amamantados por PP y, sobre todo Unidas Podemos y PSOE, con el único objetivo de gobernar desde Madrid). Y nacionalidad y nación son lo mismo. 

La Constitución Española de 1978 es el mejor aliado del secesionismo. Al no ver esto ni PP, ni PSOE, ni Unidad Podemos, ni Ciudadanos, ni Vox, todos estos partidos se convierten en cómplices necesarios de la balcanización de España, por su constitucionalismo. Otra cuestión es que, dentro de lo malo, algunos de estos partidos sean más enérgicos contra el secesionismo. Pero solo tratan de aguantar para mantener, algo más de tiempo, la unidad de España, cuyo mayor peligro es su disolución en la Unión Europea.



Pedro Sánchez (PSOE) y Santiago Carrillo (PCE) engalanados con los símbolos patrios


P-Algunos intelectuales (como Ernesto Alba del PCE-A) y periodistas (entre los cuales encontramos por ejemplo a Carme Chaparro, Pablo Linde, David Moreno…) parecen estar haciendo campaña a favor de la implantación de un sentimiento patriótico de izquierdas, el cual parece tener acogida, ya que la resignificación de la bandera copa el debate en redes sociales ¿tiene potencial esta izquierda patriótica para convertirse en un movimiento influyente en el futuro?

R- El tiempo lo dirá. Se trata de acciones encomiables, pero lo arduo no es solo construir una “izquierda patriótica”, que para eso ya existía UPyD, que era un partido socialdemócrata que se lo cargaron solo porque empezó a encabezar denuncias judiciales contra PP y PSOE. Aparte, fueron tachados, injustamente, de “extrema derecha” solo por oponerse al secesionismo. Ese partido es historia, y su recorrido demuestra que no basta con construir una “izquierda española”. El trabajo que hay que hacer es desde los cimientos. Primero la cartografía (la construcción teórica), luego los barcos (el Partido) y por último la navegación (la toma del poder, que obligará a modificar cosas de los barcos y de la construcción teórica).

miércoles, 27 de mayo de 2020

Una entrevista proscrita: Jordi Garriga

Esta es una de esas entrevistas que comúnmente no suelen aparecer en los grandes tabloides de nuestro país. Su lectura produce la embriagante sensación de regocijo, similar a la de un crío que se come todas las galletas cuando su madre está ausente. Más allá de identificarse con ellas o no, las ideas que aquí se expresan mantienen el exotismo inherente a lo poco común, a lo desplazado fuera del limes permitido. 



Y tiene su lógica la categoría de proscrito para Jordi Garriga. Imagínense alguien que se declara abiertamente 'antiliberal', en una sociedad como la nuestra, que ha sido edificada bajo los principios del liberalismo. En esa lucha consciente contra el Leviatán encontramos a nuestro entrevistado, combatiendo desde la filosofía. A Jordi Garriga su compromiso social lo ha empujado a investigar nuestra historia . Para el público común, ensimismado y amante de la libertad individual, sus obras supondrán un rompecabezas, difícil de encasillar en los antiguos moldes políticos europeos de izquierda o derecha. Será que quizás encajen mejor en el 'populismo integral'  que se pregona más allá de los Urales, donde suena una balalaika entre grandes pinos nevados.

Jordi Garriga en sus redes sociales.

Quizás ese sea el atractivo añadido de esta entrevista, pues a la misma vez que construye un análisis a los problemas de nuestro tiempo y nuestro país, deja un goteo constante casi imperceptible pero efectivo contra nuestros tradicionales valores liberales. Jordi Garriga supone un azote punzante, cuyas frecuentes sentencias polémicas contrastan con una lucidez al alcance de pocos. Su eclecticismo es el de un hombre libre que no ha utilizado la política para vivir, sino su vida para la política. Quizás esa honradez del activista convencido, es la causante y la inspiración de su último artículo en Mediterráneo Digital, donde honestamente alaba al ex-secretario comunista Julio Anguita, aún no siendo precisamente Anguita correligionario suyo.

Sin ánimo de enturbiar y acallar a nuestro entrevistado, os dejo con él para que saquéis vuestras propias conclusiones:


P. Empecemos por lo que irremediablemente debe ser el principio: cuando hablamos de España, ¿hablamos de una nación o de un estado de naciones?
R. España es una nación. Los separatistas mienten porque reclaman un retorno al feudalismo como algo nacional, cuando no lo es. El separatismo en los actuales Estados europeos no es más que neofeudalismo, en el sentido de que su único afán es reforzar poderes locales, muy locales, incitando a la defensa de señas de identidad que, a día de hoy, no son los Estados nacionales europeos los que las amenazan, sino la globalización contra la que no dicen palabra alguna. Es una nación porque ya desde la Geografía de Estrabón se nos considera algo unitario, ya la Reconquista es el intento de restauración del reino hispano-visigodo, luego de la cual fuimos el primer Estado moderno de Europa. ¿Diferencias culturales? Eso es algo natural, no político.



P. La constitución española afirma la existencia de naciones dentro de la nación española, ¿es esto una contradicción terminológica? ¿cómo solucionaría usted el debate? 
R. Eso fue un arreglo de la época, que desmiente la mitología separatista acerca de la confección de la Constitución, hecha según ellos bajo la amenaza de los malvados franquistas agazapados en la eterna España dictatorial… Fue un arreglo que se supuso sin consecuencias, tal como se suponía sin consecuencias el derecho de autodeterminación en las constituciones de la URSS y Yugoslavia, que fue un adorno bonito mientras el Partido comunista estuvo al mando. Luego, simplemente sirvió como bomba de relojería para destruir ambos Estados. Para el caso español es otra bomba de relojería, pues no puede haber naciones dentro de otra nación, aparte de que no especifica qué nacionalidades son esas, luego cualquier región o comarca, usando algún legajo medieval, requerirá su reconocimiento, luego privilegios: la destrucción de la ciudadanía en suma.

El debate se soluciona con una reforma constitucional, que si no se realiza es por los intereses mutuos entre las diversas facciones, claramente neofeudales, que integran la llamada "Casta". Hay un equilibrio que mantener y de momento les funciona.



P. Usted admite una inquina entre la izquierda contra España, ¿a qué se lo achaca? ¿es reversible? ¿Es generacional? 
R. Como observador externo de la izquierda, creo ver una evolución en paralelo de dos mitos: por un lado la asimilación de la cultura franquista que identificaba al Estado de quiénes vencieron en 1939 con la "verdadera España" (ellos confeccionaron el término “antiEspaña"). Por el otro, el triunfo del internacionalismo y de las luchas de liberación nacional de los 60's, ya no en el sentido de solidaridad entre naciones, sino de lucha global contra la opresión y de diferenciación entre naciones oprimidas y opresoras, entre atrasadas y desarrolladas, entre víctimas y verdugos. Lo curioso es que precisamente fue esa idea la que estuvo en la base de los fascismos de la primera mitad del siglo XX. Y por ello España debía avergonzarse de su antiguo imperio, y reconocer a las naciones oprimidas en su interior.

No es reversible, ya que la izquierda actual se halla embarcada plenamente en la construcción del mundo global sin fronteras, repleto de micro-naciones incapaces de hacer frente al brazo armado de las instituciones planetarias, donde la realización individual debe pasar por tener una identidad líquida, luego tener una patria es un acto retrógrado: seguirá fomentando la destrucción de las existentes y, cuando se formen nuevas, vindicará su destrucción nuevamente.

Ignoro cuál es la tendencia entre la juventud de izquierda o que se considera de izquierda, aunque veo que hay de todo. Los comunistas que yo llamo viejos arrastran desde hace 50 años un complejo de culpa irresoluble entre sus sentimientos y lo que el PCE fomentaba en el discurso oficial. Cuando en Cataluña hablaban en asambleas, muchos se veían obligados a disculparse por no hablar en catalán, ahí se vio la tendencia que no ha hecho más que empeorar.


Soldado Peshmerga kurdo en Siria


P. Los países occidentales reniegan de la etnicidad como elemento fundacional y legitimante de sus estados. Sin embargo, apoyan sin mesura la autodeterminación estatal de pueblos étnicos, como por ejemplo el Kurdistán o Palestina. ¿Cómo se relaciona esta contradicción? ¿todos los pueblos étnicos deben tener su propio estado? ¿qué ocurre con los territorios donde conviven diferentes poblaciones? 
R. Esa es ciertamente una grave contradicción. La excusa es que dentro de un Estado “democrático” sí que serían libres y respetados, pero al tratarse de un país dictatorial según los estándares globalistas, son la excusa perfecta para destruirlos, tal como pasó en Kosovo en 1999, cuando Serbia fue bombardeada alegando un presunto genocidio.

La cuestión étnica es una cuestión materialista, biológica. Y eso pertenece al terreno de la naturaleza, de la ciencia, no de la política. En Europa no hay ni una sola nación “pura” si se admitiese el compartimento estanco como medida de valoración: una lengua, una raza, un territorio, una cultura. Creo que solo se salva Islandia y ello por su lejanía. En Paría hay más corsos que en Córcega, entonces… ¿Dónde está Córcega? La cuestión étnica es una eterna matrioshka.

Si en un mismo territorio conviven diferentes poblaciones, entendiendo a éstas como de origen radicalmente diverso, hay un grave problema que debe resolverse con el tiempo. Si no se resuelve, tenemos algo parecido a los Balcanes, con disputas ya milenarias sin solución alguna. En el caso de España, ello se resolvió mediante las expulsiones, las conversiones y la Inquisición. En el resto de países de Europa, también. Nadie de nosotros recuerda si sus antepasados fueron romanos, godos, bereberes… El multiculturalismo destruye a las naciones por dentro, pues es signo de inestabilidad constante.




P. En sus artículos usted aboga por recuperar la soberanía nacional frente a las organizaciones supranacionales, como por ejemplo la Unión Europea. ¿Contempla que el papel de España en la arena internacional pueda depreciarse mediante la salida de la Unión Europea? ¿Por qué no considera a la Unión Europea una herramienta con potencial para la impugnación del modelo neoliberal?
R. Yo soy europeísta. Mis ideas respecto a lo que es una nación me imponen a considerar a Europa como la nación del futuro y las estructuras de la UE lamentablemente están orientadas a hacer del continente un mero mercado al aire libre, sin soberanía política firme ante los retos que se avecinan. Apuesto en estos momentos por una escalada revolucionaria contra una idea abstracta de Europa, dirigida a destruir su diversidad para ser una región más del One World. La actual UE se refleja en el espejo estadounidense, donde se llama Estados a cuadrículas sin identidad, donde la moral capitalista es la religión y donde el pasado se olvida por completo o se odia directamente, tal y como ellos hicieron al cruzar el océano.



P. Hay un conflicto abierto entre los intereses de las distintas regiones de la Unión Europea. ¿El grupo de Visegrado puede haber sido el precedente para la conformación de un grupo de países mediterráneos con intereses comunes dentro de la Unión Europea?
R. Es una lucha de clases entre el norte y el sur, eso está claro. Y ciertamente, la unión hace la fuerza, por lo que ese tipo de unión lo veo deseable. Lo triste es ver que no existe voluntad política alguna. Nuestros políticos son unos meros funcionarios encantados de cumplir con un papel de mayordomos, y más cuando sus actuaciones apenas tienen consecuencias para ellos.




P. La crisis del coronavirus ha puesto en riesgo la solidaridad europea. Uno de los países que más nos ha apoyado institucionalmente es Portugal, un país con el cual el 65% de los españoles (según Electomanía) estaría dispuesto a unirse. ¿Cree que es factible? ¿le parece beneficioso para España? ¿podría esto generar la superación de la problemática territorial e identitaria española?
R. El iberismo es un viejo sueño por el que a mí también me gustaría apostar. Y sería el caso en el cual un Estado federal está totalmente justificado, ya que se federa para unir y no como en el caso autonómico, que se federa para romper. Ello sería factible mediante, una vez más, la voluntad política de unos cuantos. El problema surge porque la UE no lo admitiría, no dejaría que se crease una entidad estatal fuerte con posibilidades incluso de caminar sola si se diera la circunstancia. 

La problemática territorial española es una cuestión feudal como he señalado antes. E incluso podría agravarla, pues dependiendo del estatus que se acordase a las partes, seguramente veríamos a muchos aspirantes a ser como Portugal entre las actuales autonomías…



P. La transferencia de competencias hacia las Comunidades Autónomas no para de crecer. ¿Es concebible a medio plazo un cambio territorial hacia el federalismo, o incluso el confederalismo?
R. El federalismo es un hecho ya en España, cuyas “autonomías” poseen más soberanía que Escocia y más capacidad fiscal que cualquier “Land” alemán… El sueño húmedo de todo separatista en España es poseer todas las ventajas de la soberanía sin ninguno de los inconvenientes. Por eso son tan partidarios de la UE y por eso nunca la abandonarían, ya que, como buenos feudales, les estará bien que de la moneda y el ejército se ocupe un señor lejano que no mire mucho cuánto y como se llenan los bolsillos en su territorio particular… Confederación sí, pero de España y en brazos de la globalización.



P. Algunas veces las tendencias republicanas en España impugnan la bandera española en razón del sistema político. Sin embargo, la Constitución Española de 1978 es bastante más garantista democráticamente que la propia Segunda República. Siendo una mera disputa de símbolos, ¿la sustitución de los emblemas patrios (bandera, escudo…) puede ser una solución para reavivar la cohesión patriótica, la integridad territorial e identitaria?
R. El mero hecho de que esto sea un problema real y de que genere interminables debates, es una demostración empírica de la importancia de los símbolos. En este caso, tanto da que la bandera rojigualda esté avalada por una constitución liberal democrática: es la bandera que llevaban los franquistas, los vencedores de 1939, los representantes de la eterna España… La emotividad, la identificación con unos colores, forman parte de nuestro ADN como especie. Una sustitución de colores sería una sustitución de ofendidos, sería una deslocalización del odio y, lo que es peor, no haría a la izquierda más patriota tras décadas y décadas de discursos contra las fronteras y humanismo abstracto multicultural.




P. Asegura usted que la familia está siendo socavada por el neoliberalismo y a punto de extinguirse tal y como la conocemos. Frente a la imposibilidad de la preservación de la familia en las formas nuclear tradicional, el feminismo proporciona un nuevo reparto de roles y tareas. ¿Puede ayudar la igualdad de género que pregona el feminismo a mantener la familia y con ello mantener una tasa de natalidad acorde a las necesidades del Estado?
R. Creo que nunca he afirmado que vaya a desaparecer, sino que en el mundo moderno es un estorbo, ya que la moral capitalista se escandaliza ante la pérdida de energía que representa un hogar, donde uno de sus miembros no participaba del desarrollo económico y donde se gastaba tiempo y dinero en la crianza de los hijos, por lo que se ha privilegiado la explotación igualitaria de los dos cónyuges (y por eso ahora tanto da que sean hombre o mujer ambos) y preferentemente que no tengan hijos sino mascotas. Para el relevo generacional es más barato importar personas desesperadas de la periferia, cuya crianza ha salido gratis y estarán agradecidos de ser esclavos. 

El feminismo posmoderno ha caído en el delirio de la igualdad biológica contra natura. Y esto no es político. El feminismo primitivo se alzó para igualar políticamente a la mujer en las sociedades occidentales, donde el estándar de vida y los adelantos técnicos hicieron posible aquello: sin electricidad, no habría feminismo. En cambio, el feminismo actual se desliza hacia el supremacismo cromosómico-hormonal, donde una especie de calvinismo genético determina la calidad humana de sus portadores. Es lo que sucede cuando toda buena idea se lleva al extremo.


Antaño, tener muchos hijos era fundamental para sobrevivir. Hoy, incluso es un estorbo, luego la gente actúa en consecuencia (hasta que la realidad rompa de nuevo la burbuja).

¡Sí a la Superliga Europea! Una justificación desde la Sociología.

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